Segun Bloomberg Línea, el fenómeno climático El Niño vuelve a colocar a la inflación de alimentos entre los mayores desafíos para las economías emergentes. Un estudio de Oxford Economics destaca que, si bien el impacto del evento climático no es homogéneo, América Latina ocupa una posición más resguardada que otras zonas del mundo. La firma señala que el riesgo más pronunciado se concentra en el Sudeste Asiático y en África subsahariana, donde se observan posibles pérdidas en la producción de arroz y maíz, además de una alta dependencia de los precios internacionales de granos para los índices de consumo.
Aunque el calentamiento del océano Pacífico modifica el clima global, sus efectos varían significativamente por región. En algunos casos, se registran aumentos de lluvias que favorecen cultivos, mientras que en otros se dan inundaciones o sequías que reducen la producción agrícola. En América Latina, esta dinámica se traduce en una exposición más limitada a escasez generalizada de cereales. En lugar de eso, el riesgo se centra principalmente en la disponibilidad de alimentos frescos, como frutas y verduras, cuya producción es más sensible a las condiciones climáticas inmediatas.
Brasil y Argentina figuran entre los países con menor susceptibilidad al impacto de El Niño. En el caso brasileño, la expansión de precipitaciones en zonas específicas podría impulsar la producción de granos, una ventaja que también se extiende a Argentina. A diferencia de otros países del continente, como México, Colombia y Perú, sus riesgos son más específicos y no afectan a toda la cadena alimentaria. No obstante, estos países deben monitorear con atención las condiciones climáticas que puedan comprometer la cosecha de cultivos de temporada.
Para los peruanos, este escenario implica que el impacto de El Niño será menos directo en términos de escasez generalizada de alimentos, pero sí puede influir en el costo de productos frescos y de temporada. La inflación alimentaria, aunque moderada en comparación con regiones como Asia o África, sigue siendo una variable clave en la estabilidad de precios al consumo. Dado que el mercado peruano depende en gran medida de la disponibilidad de productos agrícolas, especialmente en épocas de sequía o lluvias intensas, es fundamental que los consumidores y los productores mantengan una visión clara de cómo los fenómenos climáticos influyen en el mercado.
Este análisis subraya la importancia de diversificar fuentes de alimentos y de fortalecer estrategias de almacenamiento y distribución, especialmente en zonas vulnerables. El lector peruano puede tomar conciencia de que, aunque los riesgos no son inminentes, la variabilidad climática representa un factor real que puede afectar sus bolsillos y sus hábitos alimenticios.
