Segun CNBC Markets, el crecimiento exponencial de los gastos con inteligencia artificial en empresas globales ha generado una reevaluación en estrategias de operación, especialmente en entornos de alto rendimiento como el de las startups tecnológicas. Aunque el escenario se desarrolló en Estados Unidos, su impacto se ha extendido a mercados como el peruano, donde las pequeñas y medianas empresas enfrentan presiones similares para gestionar costos operativos. En febrero de 2026, durante la cumbre de impacto de inteligencia artificial en Nueva Delhi, el primer ministro indio Narendra Modi tomó una foto con líderes de empresas de IA, incluyendo a Sam Altman, CEO de OpenAI, y Dario Amodei, CEO de Anthropic. Este evento simboliza el crecimiento acelerado de la presencia de la IA en políticas públicas y sectores privados.
Una empresa de tecnología de inteligencia artificial, Lindy, liderada por Flo Crivello, un ejecutivo de 34 años con experiencia previa en Uber, decidió trasladar completamente su infraestructura de IA de los modelos Claude de Anthropic a DeepSeek, una empresa china que ofrece alternativas abiertas y más económicas. Esta transición, que se llevó a cabo en el primer trimestre de 2026, permitió reducir drásticamente los costos operativos, según Crivello, quien describió cómo la curva de gastos se "encogió como si hubiera caído al suelo". El ahorro se estima en millones de dólares en los próximos meses, aunque el equipo de 25 personas seguirá destinando más recursos a IA que a salarios. Para Crivello, esta decisión no es una opción, sino una necesidad vital para la supervivencia de la empresa.
El fenómeno se ha intensificado desde 2022, cuando OpenAI lanzó ChatGPT, desencadenando una oleada de adopción de IA en sectores como atención al cliente, marketing y finanzas. En particular, el uso de IA en la programación ha generado un aumento significativo en el consumo de tokens, ya que desarrolladores han creado herramientas que antes requerían equipos enteros. Esto ha impulsado prácticas como el "tokenmaxxing", donde se consumen cantidades masivas de tokens sin necesidad de resultados prácticos, y el surgimiento de "listas de líderes de IA", donde se miden las capacidades de los equipos por el volumen de uso. En abril de 2026, el director técnico de Uber, Praveen Neppalli Naga, reveló que la empresa había agotado su presupuesto anual de IA en solo cuatro meses, lo que generó una reacción interna para establecer límites de gasto.
Para el lector peruano, este escenario ofrece una advertencia clara: el auge de la inteligencia artificial no es solo una tendencia tecnológica, sino una realidad económica que requiere una gestión cuidadosa. Muchas empresas, especialmente en sectores emergentes como servicios digitales o comercio electrónico, podrían enfrentar presiones similares si no implementan controles rigurosos sobre el uso de IA. Los costos pueden crecer rápidamente, y sin una estrategia clara, pueden convertirse en una carga financiera. Por eso, es fundamental que los emprendedores y directores de operaciones evalúen no solo la funcionalidad, sino también la viabilidad económica de cada inversión en tecnología.
