Según Gestión, el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) ha iniciado un análisis profundo sobre los límites del derecho de autor en el contexto de la inteligencia artificial. El caso se originó cuando un ciudadano solicitó el registro de un libro literario, pero durante la revisión, la Dirección de Derecho de Autor detectó que el texto había sido generado por una herramienta de inteligencia artificial, basado en instrucciones dadas por el propio autor. Esta situación desencadenó una revisión de los principios jurídicos que definen qué tipo de creaciones pueden ser protegidas por el derecho de autor en Perú.
La legislación peruana establece que solo las obras originales, creadas por una persona natural que exprese su personalidad y creatividad, pueden ser protegidas. Indecopi reafirmó que el concepto de autoría requiere una intervención humana que no solo proporcione instrucciones, sino que también implique una expresión personal, intencional y creativa. En este sentido, el hecho de que una persona elabore una guía para una IA no basta para atribuirle el estatus de autor, ya que el resultado final es el producto de procesos automatizados, algoritmos y bases de datos preexistentes. El organismo concluyó que, bajo el marco normativo actual, la obra no cumple con el criterio de originalidad exigido.
Este hallazgo tiene implicaciones directas para el panorama de producción creativa en el Perú. Mientras que las herramientas de IA se han convertido en parte esencial de la innovación en sectores como el marketing, el diseño o el contenido digital, su uso genera dudas sobre la propiedad intelectual de las obras generadas. En un entorno donde muchos peruanos, desde emprendedores hasta estudiantes, aprovechan estas tecnologías para desarrollar ideas y productos, es fundamental tener claras reglas que protejan tanto la creatividad humana como el esfuerzo individual. Sin un marco jurídico definido, podría surgir una brecha entre el uso de tecnologías y la protección de derechos.
Para el lector peruano, esto significa que, aunque el uso de IA en la creación de contenidos es cada vez más común, el derecho de autor no se extiende automáticamente a obras generadas por algoritmos. Cualquier persona que utilice herramientas de inteligencia artificial debe comprender que su participación, aunque inicial, no garantiza la protección legal de la obra final. La autenticidad, la originalidad y el aporte personal son elementos clave que deben ser evaluados de forma clara y consciente, especialmente en contextos como el emprendimiento, el diseño de marcas o la redacción de textos. Así, el futuro de la creatividad en el país dependerá no solo de la tecnología, sino de la capacidad humana para mantener el núcleo de autoría que el derecho de autor busca proteger.
