Segun CNBC Markets, el sector automotriz estadounidense enfrenta una nueva fase de incertidumbre debido al posible vencimiento del Acuerdo de Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA), sin una extensión antes del 2036. Este pacto, sustituto del anterior Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, fue implementado durante el primer mandato de Donald Trump en 2020. Aunque generó un flujo anual de aproximadamente 2 trillones de dólares en bienes y servicios entre los tres países, actualmente se observa una creciente desconfianza en su sostenibilidad. Los datos del sector indican que la industria automotriz representó cerca del 18% de las exportaciones y importaciones estadounidenses con sus vecinos, posicionándola como uno de los pilares clave de las negociaciones comerciales.
La posible expiración del acuerdo desencadena una evaluación anual prolongada, en lugar de una extensión prevista para el año 2025. Los representantes de empresas automotrices expresan preocupación por el impacto de una reabertura de las discusiones, que podría generar estabilidad comercial insegura, afectando así los niveles de inversión y la creación de empleos. Diego Marroquín Bitar, investigador del Centro para Estrategia y Estudios Internacionales en Washington, D.C., advirtió que dejar el acuerdo sin acción por un periodo prolongado sería “muy doloroso” para todos los actores del región. Además, se teme que Estados Unidos pueda retirarse del acuerdo, especialmente ante tácticas de presión comercial como el aumento de aranceles, que han sido destacadas en las negociaciones del gobierno actual.
Las propuestas del representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, apuntan a fortalecer las reglas de origen en el continente, buscando que los productos manufacturados en EE.UU. representen una mayor proporción del contenido final. Esta medida, aunque orientada a impulsar la producción nacional, también plantea desafíos para las cadenas de suministro transfronterizas. El enfoque del gobierno en temas no comerciales, como inmigración o seguridad, ha ampliado la complejidad del diálogo, aunque no ha sido aún resuelto en un acuerdo integral.
Para los consumidores y empresas peruanas, este escenario ofrece una lección sobre la importancia de acuerdos comerciales estables. Aunque el Perú no forma parte directamente del USMCA, su economía depende en gran medida de las relaciones comerciales entre países vecinos. La volatilidad en los acuerdos regionales puede afectar la disponibilidad de insumos, precios y cadenas de producción que llegan desde América del Norte. Así, el mantenimiento de acuerdos claros y sostenibles no solo beneficia a los grandes bloques económicos, sino que también influye en el crecimiento de sectores como el manufacturero y el transporte en América Latina. En un entorno global de incertidumbre, la estabilidad del comercio internacional sigue siendo un pilar clave para el desarrollo económico de cada nación.
