Según Gestión, un estudio del Boston Consulting Group (BCG) revela que más de la mitad de los líderes de empresas globales ya observan una disminución en habilidades clave como el pensamiento crítico, el análisis y la toma de decisiones. Este fenómeno, denominado “deuda cognitiva”, ocurre cuando los trabajadores delegan tareas de razonamiento y evaluación a herramientas de inteligencia artificial, lo que debilita capacidades esenciales como el juicio, la creatividad y la comprensión de problemas. El informe señala que casi 90% de los ejecutivos identifican que la principal señal de alerta es aceptar respuestas automatizadas sin cuestionar su validez. Gonzalo Montón, partner de BCG, subraya que las capacidades clave para el crecimiento sostenido —como la generación de soluciones innovadoras y la comprensión profunda de desafíos— están siendo más vulnerables al uso inadecuado de la IA.
La transformación digital no implica solo la automatización de tareas, sino también el reestructurado de funciones laborales. El estudio indica que entre el 50% y el 55% de los puestos de trabajo en el mundo serán modificados en los próximos dos o tres años. En contraste, solo entre el 10% y el 15% de empleos desaparecerán en un periodo superior a cinco años. Profesiones como contabilidad, programación y redacción se ven particularmente afectadas, ya que sus actividades están siendo reconfiguradas para integrar nuevas tecnologías. Esto implica que los profesionales no solo deben adaptarse a nuevas herramientas, sino también redefinir sus competencias para mantener relevancia en entornos cada vez más digitales.
Para los peruanos, este escenario representa una oportunidad estratégica. El mercado laboral local, aún en proceso de digitalización, enfrenta una brecha entre las competencias que las empresas demandan y las que los trabajadores poseen. Muchas instituciones públicas y privadas ya están adoptando tecnologías de IA para optimizar procesos, desde contabilidad hasta servicios administrativos. Sin embargo, el riesgo de que los empleados internalicen respuestas automáticas sin validación puede generar resultados negativos en la toma de decisiones clave, especialmente en sectores donde la ética y el juicio humano son fundamentales. Por ello, es esencial que los profesionales del sector —inversionistas, administradores, contadores— desarrollen una cultura crítica que valore la reflexión humana frente a las soluciones rápidas de algoritmos. La formación continua, el pensamiento analítico y la capacidad de cuestionar no son adornos, sino pilares para mantener la eficiencia y la responsabilidad en un entorno cada vez más impulsado por la inteligencia artificial.
