Segun Bloomberg Línea, la inteligencia artificial mantiene un papel fundamental en el impulso económico global, aunque también concentra uno de sus mayores peligros. La firma Vanguard, líder en gestión de activos con más de US$11,9 billones en operaciones mundiales y cerca de US$45.000 millones en Latinoamérica, destaca que el crecimiento impulsado por la IA es intenso, pero "frágil". Su responsable global de investigación de mercados, Qian Wang, señala que esta dinámica se alimenta del crecimiento de beneficios, tanto realizados como esperados, lo que refuerza la viabilidad de la inversión en tecnologías emergentes. Sin embargo, el escenario actual está marcado por una dependencia extrema de un grupo reducido de empresas, lo que genera una exposición elevada al riesgo de volatilidad.
El desarrollo de la IA se divide en dos fases: la construcción de infraestructura y su posterior difusión. El mercado actual se encuentra en la primera etapa, donde los recursos se concentran en grandes desarrolladores de plataformas y en proveedores clave de componentes. Entre ellos se destacan los hiperescaladores, así como sectores como semiconductores y memorias. Esta estructura explica en parte el desempeño de Asia, región que alberga los principales fabricantes de tecnología necesaria para el funcionamiento de las redes de IA. A pesar de que el auge continúa, Vanguard anticipa una debilidad del dólar en los próximos meses y una posible expansión de las exportaciones desde China, factores que podrían influir en las cadenas de suministro globales.
Para los inversores peruanos, este panorama ofrece una ventana de oportunidad, pero también un desafío. Mientras que el crecimiento de la IA puede impulsar sectores como la manufactura digital y la automatización, el riesgo reside en la concentración de beneficios en pocos actores. Esto significa que cualquier cambio en la demanda de tecnologías o en la regulación global podría afectar directamente a las inversiones en este campo. Además, el mercado peruano aún no cuenta con una infraestructura tecnológica suficientemente desarrollada para aprovechar plenamente el potencial de la IA. Por ello, los inversores deben evaluar con cuidado no solo el rendimiento de las empresas líderes, sino también la capacidad de adaptación de sus industrias a los avances tecnológicos. La clave no está en seguir la tendencia sin análisis, sino en entender cómo las políticas nacionales y regionales pueden facilitar o restringir el acceso a estas transformaciones.
