Según Forbes Business, el crecimiento del tráfico generado por inteligencia artificial en plataformas de búsqueda y asistencia al cliente alcanzó más del 300% el año pasado, según datos de Euromonitor International. Este aumento no es un fenómeno generalizado, sino que se distribuye de forma selectiva, centrado en sectores donde los consumidores enfrentan mayor incertidumbre al tomar decisiones. La evidencia indica que la efectividad de la IA no radica en la presencia digital de un producto, sino en la capacidad que tiene para reducir la ambigüedad en el proceso de compra.
Los sectores que más destacan en este escenario son el bienestar personal y la belleza, que concentran aproximadamente el 45% de las consultas generativas de IA, y la salud consumer, con un 28%. En contraste, categorías como alimentos rápidos o cuidado para mascotas registran cifras en los dígitos bajos. Este patrón no se explica por la penetración digital en internet, sino por la necesidad que tienen los consumidores de interpretar afirmaciones, comparar opciones y sentirse seguros ante una elección. La IA, en este contexto, no solo ofrece respuestas, sino que elimina el esfuerzo cognitivo que antes requería el cliente: leer reseñas, evaluar beneficios o entender promociones complejas.
Más de un tercio de los usuarios declaran que su principal motivo para utilizar inteligencia artificial generativa es obtener explicaciones claras y respuestas precisas, según una encuesta de Euromonitor. Este comportamiento se traduce en una mejora significativa de la eficiencia en momentos clave del proceso de compra. En lugar de perder tiempo en comparaciones, el consumidor recibe una guía personalizada que le permite tomar decisiones más rápidas y seguras.
Para los comercios en Perú, este panorama implica una estrategia de inversión altamente diferenciada. No basta con adaptar una misma experiencia de compra a todos los productos. Las decisiones deben ser dirigidas por el perfil de cada categoría. Por ejemplo, una tienda de bienestar puede integrar chatbots que ayuden a identificar necesidades específicas, mientras que una tienda de alimentos puede centrarse en la claridad de ingredientes y certificaciones. El éxito no reside en la presencia de IA, sino en su alineación con las necesidades reales de los consumidores en cada segmento.
En un mercado como el peruano, donde el consumo se caracteriza por diversidad y un alto nivel de búsqueda de información, esta dinámica es especialmente relevante. Muchos productos no solo están disponibles en línea, sino que requieren una interpretación profunda de sus beneficios. Invertir en IA debe ser una estrategia orientada a los productos que generan mayor inquietud, no a todos los sectores. Así, las marcas que comprenden esta lógica no solo optimizan la experiencia del cliente, sino que también aumentan su probabilidad de conversión y fidelización.
