Según Bloomberg Línea, el costo de alcanzar niveles específicos de rendimiento en inteligencia artificial (IA) ha disminuido en un 47% por trimestre desde 2023. Este descenso ha sido más acelerado que cualquier otra tecnología transformadora registrada en la historia. El informe de Adrian Cox, en colaboración con Azeem Azhar de Exponential View y publicado por el Deutsche Bank Research Institute, destaca que la tasa de abaratamiento de la IA alcanza 13 veces al año. Este ritmo supera ampliamente el de la secuenciación del ADN —cuatro veces más rápido—, el cómputo —seis veces más— y las baterías de litio —dieciocho veces más—.
Los datos analizan el camino hacia la inteligencia artificial general (AGI) y la superinteligencia, y sus implicaciones en el entramado empresarial, financiero y económico. La pregunta central que plantea el estudio es si esta tendencia de reducción de costos puede mantenerse a largo plazo. En los últimos tres años, los gastos en IA han alcanzado niveles históricos, superando los de los grandes proyectos pasados. Para 2026, los hiperescaladores de Estados Unidos y China, junto con proveedores de infraestructura de nube especializada en IA —neoclouds—, planean invertir casi un billón de dólares en capital relacionado con la tecnología. Esta cifra se duplica frente al año anterior y se proyecta como creciente en los años siguientes.
Las empresas que ahora pagan por capacidad computacional cada vez más elevada deben demostrar retornos crecientes en sus aplicaciones de IA. El informe señala que estos resultados se traducen en mayor productividad laboral, procesos de trabajo más eficientes y la creación de nuevos productos. La inversión en IA no se limita a la infraestructura, sino que también se concentra en el uso operativo dentro de las organizaciones.
Para el lector peruano, este escenario plantea una oportunidad estratégica. Aunque el país aún no cuenta con una base tecnológica tan desarrollada como en países de vanguardia, el crecimiento de la IA en el sector privado y la adopción en servicios como logística, salud o finanzas puede abrir espacios de innovación. Las empresas que prioricen la integración de tecnologías de inteligencia artificial —aunque aún en fases iniciales— podrían posicionarse antes de que el mercado se vuelva dominado por soluciones automatizadas. No obstante, el alto volumen de inversión también implica riesgos: la rentabilidad de estos proyectos dependerá de la capacidad de adaptación a las necesidades reales de los mercados locales. En un contexto de escasez de capital y competencia creciente, el uso inteligente de la IA no será solo una ventaja técnica, sino una herramienta clave para la sostenibilidad y el crecimiento empresarial.
