Segun MarkTechPost (AI/ML News), Hugging Face ha presentado Microduck, un robot bipedal de 25 cm de altura y menos de 800 gramos, disponible a un costo de $399. Este dispositivo no solo se entrega como un producto físico, sino que entrega también el ciclo completo de entrenamiento de inteligencia artificial, permitiendo al usuario personalizar sus comportamientos mediante aprendizaje por refuerzo. Cada acción —como caminar, sentarse, saltar, rodar sobre ruedas o levantarse tras caer— fue desarrollada en un simulador físico, con funciones de recompensa y ajustes de dominio aleatorio, y luego exportada al hardware. Todo el proceso técnico, incluyendo entornos de simulación y protocolos de conversión simulo-real, se encuentra disponible públicamente en GitHub.
La estructura física de Microduck combina un sistema de 15 motores distribuidos en piernas, cuello y cabeza, junto con una estructura articulada en la mandíbula que permite recolectar objetos del suelo. Su unidad de procesamiento incluye un chip Rockchip RK3566 con acelerador de IA, 1 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento. La suite de sensores es notable por su densidad: cuenta con una cámara frontal con indicador dedicado, dos unidades de inercia (una en el cuerpo y otra en la cabeza), un sensor LiDAR de 8×8 en tiempo de vuelo, microfonos, altavoz, dos antenas NFC, y conectividad Wi-Fi y Bluetooth. La batería es extraíble y de 2600 mAh, ofreciendo una duración de aproximadamente una hora de uso continuo. Al inicio de su funcionamiento, cada unidad genera una identidad acústica única que se mantiene permanentemente, sin que el robot emita voces predefinidas.
El entrenamiento de las políticas se realiza en el entorno microduck_rl, construido sobre mjlab (MuJoCo Warp) utilizando el algoritmo PPO. Según datos de Pollen Robotics, el proceso requiere entre una y dos horas en una GPU con soporte CUDA. A diferencia del modelo Reachy Mini, que se diseñó para permanecer en una mesa y interactuar con usuarios, Microduck está pensado para moverse libremente, caer y recuperarse, lo que lo posiciona como un experimento en robótica práctica y autónoma. Los siete movimientos iniciales incluidos en la entrega —como caminar, sentarse, levantarse, dar un golpe, rodar y recuperarse— son controlados mediante un controlador de juegos, facilitando el acceso al usuario sin necesidad de conocimientos avanzados en programación.
Para los peruanos, este avance en tecnologías abiertas y accesibles representa una oportunidad clave. Aunque el precio sigue siendo elevado para el mercado local, el hecho de que el software y el entorno de entrenamiento estén disponibles públicamente permite a estudiantes, emprendedores o profesionales de ciencias sociales y administración explorar cómo la IA se aplica en entornos físicos. En un país donde las innovaciones en tecnología suelen estar limitadas por costos, dispositivos como Microduck demuestran que la inteligencia artificial puede ser no solo un producto de laboratorios, sino una herramienta práctica que se puede adaptar, replicar y enseñar en contextos educativos o de gestión de procesos. Este tipo de innovación puede inspirar soluciones más sostenibles y locales en áreas como logística, atención al cliente o capacitación en operaciones.
