Según Gestión, Honda ha anunciado una estrategia de crecimiento significativo en el mercado peruano, con proyecciones de vender más de 130 mil unidades en 2026, lo que representa un incremento del 29% respecto a años anteriores. Esta expansión se centra en su planta de Loreto, operada por Honda Selva del Perú, subsidiaria especializada en motocicletas y motocar. El plan, detallado en el Informe Técnico Sustitorio (ITS) presentado al Ministerio de Producción, busca modernizar la fábrica de 18,975 metros cuadrados ubicada en San Juan Bautista, provincia de Maynas, sin modificar el terreno ni aumentar la huella ambiental.
Las mejoras incluyen la ampliación de la vía de acceso para vehículos pesados, una nueva línea de inyección plástica y la instalación de una planta de tratamiento de aguas residuales (PTARI). La extensión vial busca facilitar el transporte de materiales y equipos, mientras que el sistema de inyección plástica está diseñado para producir piezas clave en el ensamblaje de motocicletas. La empresa destaca que actualmente depende de proveedores externos, lo que genera retrasos en la cadena de suministro. La adición de esta línea permite reducir tiempos de espera, mejorar la precisión de los componentes y disminuir costos operativos. Además, el tratamiento de aguas residuales cumple con estándares ambientales vigentes, asegurando sostenibilidad en la operación.
Este desarrollo responde directamente a una creciente demanda del mercado peruano por vehículos compactos y de bajo consumo. Los consumidores, especialmente en zonas rurales y de medios ingresos, están cada vez más interesados en opciones económicas y versátiles. La capacidad de producir piezas internas, sin recurrir a proveedores externos, fortalece la autonomía industrial del país y reduce la exposición a fluctuaciones del mercado global. Para el sector peruano, esto representa un ejemplo de cómo las inversiones en infraestructura local pueden potenciar la cadena de valor de productos de consumo.
El crecimiento de Honda no solo refuerza la presencia de marcas japonesas en el mercado interno, sino que también demuestra que la industria automotriz puede adaptarse a contextos locales sin sacrificar estándares ambientales. Para los peruanos, este avance es un indicio de que el sector productivo puede mantenerse resiliente y competitivo, generando empleos y mejorando la disponibilidad de vehículos accesibles.
