Segun arXiv q-fin, un estudio analiza el valor de viviendas en Seúl que se encuentran a menos de 500 metros de escuelas privadas de preparación para exámenes universitarios. Utilizando datos de 2.197.510 ventas de apartamentos y contratos de alquiler de depósito (jeonse) entre 2015 y 2026, se comparan propiedades dentro de zonas geográficas asignadas a la misma escuela secundaria, agrupadas por mes. Los resultados muestran que las viviendas cercanas a estos centros de preparación registran precios de venta y depósitos de alquiler más elevados. Al trasladarse desde el centro mediano de un complejo hasta el 97º percentil de escuelas cercanas, los precios de venta suben un 11,8%, mientras que los depósitos de alquiler aumentan un 7,3%. Si se mantiene constante el tamaño del complejo, estos incrementos se reducen a un 5,6% en precios y 5,9% en depósitos. Los datos no revelan un beneficio adicional para viviendas cercanas a escuelas que preparan a niños más pequeños. La diferencia entre el incremento del depósito y el de los precios indica una preferencia por la comodidad, especialmente en servicios de reparación y atención personal. En casos similares, donde el tipo de vivienda, el complejo y el mes son iguales, el ratio entre depósito y precio no cambia, lo que sugiere que el valor asociado a estas escuelas ya está incorporado en los precios. Sin embargo, el análisis detecta que edificios antiguos tienen valor reconstruido, y que la presencia de tiendas cercanas eleva este valor. Los nuevos inquilinos no pagan un costo adicional respecto a los que renovan sus contratos, y los depósitos no reaccionan ante anuncios de políticas educativas importantes. Este fenómeno revela que el valor de las viviendas está directamente ligado a la competencia educativa, un costo que no se mide en los gastos de clases particulares.
Para los peruanos, este hallazgo resalta la importancia de la educación como factor determinante en el valor de los bienes inmobiliarios. En un contexto donde el acceso a escuelas de calidad es limitado y la competencia por ingresos se intensifica, las familias que invierten en educación privada pueden estar pagando indirectamente por esa misma inversión en su vivienda. Aunque el costo real de clases no se refleja en los precios de alquiler o venta, el entorno doméstico se vuelve más valorado cuando se asocia con espacios cercanos a centros de estudio. Este caso sirve como advertencia: el valor inmobiliario no solo depende de infraestructura o ubicación física, sino también de la demanda por servicios que reflejan aspiraciones sociales. En el Perú, donde la educación es un recurso clave para el desarrollo de oportunidades, los hogares en zonas con mayor acceso a centros de estudio podrían experimentar un crecimiento en su valor, aunque este efecto no siempre se cuantifique en los informes de inversión. Por ello, al evaluar una propiedad, es fundamental considerar no solo su ubicación, sino también el entorno educativo que la rodea.