Según Gestión Tu Dinero, el fenómeno de la transferencia de riqueza familiar en América Latina está en transformación, con cifras que indican una redistribución significativa de patrimonio entre generaciones. En Perú, el volumen de riqueza acumulada en los últimos dos décadas se encuentra predominantemente en la generación baby boomer, pero conforme avanza el tiempo, este patrimonio comenzará a migrar hacia los jóvenes, especialmente a los miembros de la generación X y los millennials. Aunque no existe una estimación oficial consolidada por el sector financiero debido a la informalidad en la gestión de activos y su presencia en mercados extranjeros, Natixis IM señala que el monto de patrimonio que se verá afectado será de magnitud notable.
Los datos revelan una clara diferencia en la postura frente al riesgo entre las generaciones. Mientras que el 42% de los baby boomers está dispuesto a asumir exposición financiera para obtener crecimiento, el 75% de los millennials adopta una postura más agresiva y proactiva. Este enfoque se refleja en sus preferencias por activos no tradicionales: el 72% de los millennials latinoamericanos desea tener participación en activos privados, mientras que el 62% favorece estructuras como los ETF activos, que ofrecen equilibrio entre liquidez y flexibilidad. Además, el 49% de los jóvenes planea aumentar o iniciar inversiones en criptomonedas, frente al 18% de los adultos mayores que expresan interés similar. Esta tendencia evidencia una evolución en los hábitos de inversión, donde las tecnologías digitales y los nuevos mercados se convierten en pilares clave de las estrategias familiares.
Aunque el mercado peruano aún se encuentra lejos de los niveles de desarrollo de los family offices en países desarrollados, ya se observan avances. Natixis IM anticipa que en algunos portafolios familiares más activos, los activos alternativos representan entre el 10% y el 20% de su estructura. En mercados avanzados, esta cifra supera el 30%, lo que indica un potencial amplio para crecer. Sin embargo, el panorama peruano enfrenta limitaciones estructurales, como la baja formalización de patrimonios y la escasa regulación de activos digitales, lo que podría obstaculizar la difusión de modelos modernos.
Para los peruanos, este cambio implica una necesidad urgente de reevaluar sus planes familiares. Muchas familias aún se basan en modelos tradicionales de herencia, sin integrar herramientas modernas ni considerar riesgos estructurales. La transmisión de riqueza no debe ser solo una cuestión legal, sino una estrategia financiera que considere el perfil de riesgo, el crecimiento esperado y las tecnologías emergentes. En un contexto donde las generaciones jóvenes buscan más libertad y diversificación, los padres y tutores deben adaptar sus enfoques para asegurar que el patrimonio no se pierda en el paso de generaciones, sino que se transforme en un instrumento de crecimiento sostenido.
