Segun Forbes Business, en una entrevista del año 2023 publicada en el podcast "On Purpose", el piloto de Fórmula 1 Lewis Hamilton, de 41 años, expresó su preocupación sobre la desigualdad económica, indicando que "lucha diariamente" con el crecimiento desigual de la riqueza en sus países. Aunque su ingreso estimado como conductor más remunerado de la categoría alcanza los 55 millones de dólares, Hamilton afirmó que no cree que personas deberían poder acumular fortunas en billones. "Debe haber un límite a cuánto puede tener alguien", señaló, argumentando que los recursos son suficientes para cubrir necesidades de todos.
La polémica resurgió esta semana cuando su pareja, Kim Kardashian, viajó a Mónaco —país con el costo de vida más elevado del mundo— en yate para verlo competir en el Gran Premio de Mónaco. La retransmisión de un fragmento de la entrevista fue compartida nuevamente en X, recibiendo más de 20 millones de vistas. Los comentarios en línea criticaron a Hamilton por lo que perciben como una contradicción: un deportista que ha diseñado su vida para minimizar impuestos, incluyendo un esquema de alquiler que le ha permitido ahorrar aproximadamente 4 millones de dólares en impuestos europeos sobre su avión privado. Su residencia en Mónaco y en Suiza ha sido objeto de debate, dado que estos países ofrecen beneficios fiscales significativos.
Aunque Hamilton y Kardashian no han respondido al debate, la situación pone de manifiesto el conflicto entre el discurso público sobre justicia social y las prácticas personales de acumulación de riqueza. En el ranking de Forbes de los atletas mejor remunerados, Hamilton ocupa la posición número 10 con ingresos estimados de 100 millones de dólares. Su contrato con Ferrari le proporciona una remuneración base de 60 millones de dólares por temporada, además de patrocinios con marcas como Petronas, Tommy Hilfiger, Perplexity AI, Lululemon, Monster Energy y Sony.
Para los peruanos, este caso ilumina una realidad familiar: el crecimiento de la riqueza no se distribuye equitativamente, y muchos líderes del sector privado o públicos han sido criticados por su capacidad de acumular activos sin responsabilidad social. Mientras el deporte y el entretenimiento generan grandes ingresos, el debate sobre cómo se gestionan estos recursos y su impacto en la sociedad se vuelve crucial. En un contexto donde la pobreza persiste y las políticas fiscales aún no son equitativas, las declaraciones de figuras públicas pueden ser vistas como símbolos de un sistema que prioriza el poder personal sobre el bien común.
