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Guerra del Agua en el Golfo: Amenazas a los Recursos Hídricos
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Guerra del Agua en el Golfo: Amenazas a los Recursos Hídricos

Forbes Business12 de junio de 2026Cortesia de Forbes Business

Segun Forbes Business, una escalada en el conflicto del Golfo Pérsico podría desplazarse de ataques a oleoductos hacia la interrupción de sistemas de agua potable. En días previos a que el presidente Trump anunciara el cese de fuego a fines de junio, EE. UU. habría llevado a cabo bombardeos contra instalaciones de agua en el sur de Irán. Los incidentes afectaron dos reservorios en la isla de Sirik, sede de un puerto y de infraestructuras navales iraníes. Los medios estatales iraníes afirmaron que estas acciones interrumpieron el suministro a 20.000 habitantes. La veracidad de esta afirmación es dudosa, ya que el sistema de comunicación iraní ha sido históricamente crítico en la exageración de eventos. Si los sistemas de agua servían a infraestructuras militares, entonces serían considerados objetivos legítimos. EE. UU. justificó los ataques como medidas de defensa proporcional. Irán, por su parte, ha denunciado antes ataques a una planta de desalineación en la isla de Qeshm, un punto clave estratégico en el Estrecho de Hormuz. Qeshm, además de ser un sitio histórico, alberga stock de misiles subterráneos y embarcaciones rápidas, sirviéndose como bastión de control del canal. Desde marzo, Irán ha iniciado ataques contra recursos hídricos de países vecinos árabes. Su conducta podría ser arriesgada. En Irán, las reservas hídricas han disminuido un 75% en la superficie de los embalses, con algunos lagos y reservorios reducidos hasta en un 90%. Los países árabes que se oponen a Irán también enfrentan escasez, dependiendo en hasta un 90% de su agua potable de procesos de desalación. Irán ha declarado abiertamente su intención de atacar plantas de desalación regionales, lo que podría desencadenar una crisis humanitaria. Esta estrategia no busca solo detener a las potencias occidentales, sino crear una situación de destrucción mutua. Aunque en las primeras fases del conflicto se registraron ataques en todo el Golfo para intimidar a Israel y a los países árabes y para eliminar activos militares estadounidenses, no hubo una destrucción sistemática de infraestructuras hídricas árabes.

Para el lector peruano, este escenario revela una dimensión crucial: las tensiones geopolíticas no se limitan a armas o flotas, sino que también amenazan el acceso fundamental al agua. En un contexto donde el agua es un recurso escaso y estratégico, cualquier conflicto que ataque la infraestructura hídrica puede generar consecuencias profundas, no solo en el plano militar, sino en el desarrollo social y económico. El Perú, que enfrenta desafíos similares en gestión de recursos hídricos, debe estar alerta a que las crisis ambientales y políticas en regiones del mundo pueden tener repercusiones globales. Aunque el Golfo Pérsico no es nuestro escenario directo, el modelo de vulnerabilidad de infraestructuras hídricas es universal. Cualquier país que dependa de procesos de desalación o de reservorios naturales debe evaluar con rigor sus políticas de seguridad y sostenibilidad. En un mundo cada vez más interconectado, el agua no es solo un recurso, es un pilar de estabilidad.