Según Gestión, Bodegas y Viñedos Grimaldi está diseñando una estrategia de crecimiento que incluye la diversificación de sus productos y el acceso a mercados internacionales. La empresa, liderada por su gerente comercial Esteban Zariquiey Morcos, ha anunciado una incursión en el segmento de bebidas listas para beber (RTD), lanzando una línea de productos en botella personal. Este movimiento busca no solo fortalecer su posición en el mercado peruano, sino también abrir puertas a nuevos destinos, especialmente en América del Norte y el Caribe.
El portafolio actual incluye una sangría de 330 mililitros, mientras que el equipo técnico desarrolla nuevas formulaciones basadas en pisco. A su disposición cuenta un laboratorio de microbiología y un área de investigación y desarrollo, herramientas clave para optimizar procesos de producción y mejorar la calidad de sus productos. Estas iniciativas permiten adaptar sus métodos de elaboración, generando alternativas que aportan valor y resisten las exigencias del consumidor moderno.
La compañía tiene previsto comenzar con envíos a Estados Unidos, el primer mercado objetivo, y luego ampliar su presencia a Europa. Para cumplir con las normativas de ese mercado, se está preparando la introducción de botellas de 700 mililitros, el formato requerido en la mayoría de los países europeos. Este ajuste no solo responde a estándares técnicos, sino que también refuerza la viabilidad de su comercialización en entornos internacionales.
En su producción, Grimaldi cuenta con más de 45 hectáreas de uvas destinadas al cultivo de variedades como albilla, italia, mollar, moscatel, quebranta y torontel. Estas viñas, ubicadas en el norte del Perú, son el eje fundamental de su cadena de valor. El desarrollo de piscos elaborados a partir de estas variedades no solo refuerza la identidad del producto, sino que también posiciona al Perú como un actor clave en la producción de destilados de calidad.
Para los consumidores peruanos, este avance es más que una expansión comercial: representa una oportunidad para ver cómo sus productos tradicionales, como el pisco, ganan visibilidad global. A través de la innovación y la adaptación, empresas como Grimaldi demuestran que el sector vitivinícola no solo es local, sino que también puede convertirse en un eje de exportación estratégica. El crecimiento en mercados como Estados Unidos o Europa podría generar retroalimentación que, en el largo plazo, fortalezca la oferta nacional y la confianza en los productos del país.
