Segun CNBC Markets, a principios de junio de 2025, Alphabet, el grupo que posee a Google, experimentó un breve momento de liderazgo en valor de mercado frente a Nvidia. Sin embargo, desde entonces, las acciones han registrado una caída continua, con cuatro semanas consecutivas de pérdida, lo que representa la mayor sequía descendente en más de un año. Esta tendencia se da mientras la empresa busca aportar $85 mil millones en nuevas inversiones, principalmente para desarrollar su estrategia de inteligencia artificial.
El esfuerzo se articula en una amplia gama de capacidades tecnológicas, incluyendo modelos de inteligencia artificial, unidades de procesamiento tensorial (TPUs), la red de dispositivos Android, su negocio en nube y su dominio en búsquedas. Según Dan Niles, fundador de Niles Investment Management, estas ventajas tecnológicas hacen que una oferta pública de acciones, tan ambiciosa, resulte sorprendente. Aunque Google ha sido históricamente una de las principales acciones de Wall Street en el sector tecnológico, hoy se observa una leve desconfianza, especialmente al considerar que la compañía, que posee grandes reservas de efectivo, busca aumentar su financiamiento para infraestructura y desarrollo de modelos de IA que pretenden competir con empresas como Anthropic y OpenAI.
Desde abril, Google elevó su proyección de gasto en capital a un máximo de $190 mil millones, pasando de $185 mil millones. Antes de anunciar una emisión de acciones que sumaría $80 mil millones, incluyendo un aporte de $10 mil millones proveniente de Berkshire Hathaway, la empresa ya había obtenido más de $55 mil millones en préstamos desde noviembre. Analistas de Melius Research estiman que el flujo de efectivo libre de Google se volverá negativo durante los próximos años debido al crecimiento masivo de sus inversiones en infraestructura de IA.
Aunque en el pasado los inversores mostraron plena confianza, los indicadores actuales indican una reevaluación de su viabilidad. En el último año, las acciones de Alphabet han subido más del 120%, incluso tras cuatro semanas de pérdida consecutiva.
Para inversores peruanos, esta dinámica refleja un patrón común en el mercado tecnológico: los grandes proyectos de inteligencia artificial requieren volúmenes de inversión que, a veces, generan inestabilidad en los precios. Aunque las empresas tecnológicas como Google tienen una sólida base de infraestructura, el crecimiento de sus costos puede desestabilizar sus valores a corto plazo. En un contexto de economía peruana donde las inversiones en tecnología y digitalización son clave para el crecimiento, es importante entender que los grandes cambios tecnológicos no siempre se traducen en retornos inmediatos. Los peruanos que consideran invertir en tecnologías emergentes deben evaluar no solo el potencial de crecimiento, sino también la volatilidad que puede acompañar a estas iniciativas.
