Según Gestión, Gloria Foods cerró un acuerdo para adquirir el 80% de las acciones de Molfino Hermanos S.A., comercialmente conocida como Saputo Argentina, tras obtener las autorizaciones regulatorias necesarias. La operación, cuyo valor se sitúa en aproximadamente US$500 millones, representa una de las acciones más significativas en la estrategia de expansión regional del grupo en el sector lácteo y alimenticio. La transacción fue negociada con la empresa canadiense Saputo Inc., quien mantiene una participación del 20% en el accionariado de la empresa argentina. Este porcentaje permite preservar las relaciones comerciales actuales y garantizar la continuidad de las exportaciones hacia mercados internacionales clave.
El nuevo esquema incluye la incorporación de dos fábricas industriales y el acceso a un portafolio de marcas consolidadas en Argentina, como La Paulina, Ricrem y Molfino. Además, se integra la oficina comercial de Saputo en Brasil, ampliando así el alcance operativo de la empresa. Esta integración no solo potencia la capacidad productiva de Gloria Foods, sino que también reforzará su posición en América Latina, un mercado estratégico para la industria de alimentos. El objetivo principal es construir una red regional que impulse el crecimiento sostenido de sus operaciones en los próximos años.
Claudio Rodríguez, presidente de Gloria Foods, afirmó que esta adquisición fortalecerá la estructura del holding y acelerará el desarrollo de una presencia más integrada en América Latina. Desde su punto de vista, la operación se alinea con una visión de largo plazo del grupo, que busca consolidar su presencia en el continente. La transferencia de conocimientos técnicos especializados y la transición gradual de las operaciones son claves para asegurar una integración fluida y sin interrupciones en los procesos productivos. Esto permite mantener la calidad y eficiencia de los productos mientras se optimiza el modelo de negocio regional.
Para el lector peruano, esta movilización en el sector lácteo y alimenticio no es solo un evento de alto valor en América del Sur, sino un indicador de cómo las empresas multinacionales están reorganizando sus estructuras para responder a demandas regionales. Aunque el mercado peruano no está directamente involucrado en esta operación, su crecimiento en la demanda de productos lácteos y de alimentos procesados podría verse influenciado por las tendencias de expansión que hoy se observan en la región. Este caso refleja cómo la inversión en infraestructura, marcas y conocimientos técnicos puede moldear el futuro de la industria, y cómo los peruanos, al ser consumidores y productores, también están en el centro de estos procesos.
