Segun CNBC Markets, la generación Z, compuesta por jóvenes de entre 14 y 29 años, está volviéndose uno de los principales motores del crecimiento en taquillas en Estados Unidos. A pesar de que durante la pandemia se anticipó que esta cohorte, al convertirse en adultos, abandonaría las salas de cine en favor de plataformas de streaming, los datos revelan que, al contrario, está mostrando una alta frecuencia de asistencia. Según Fandango, en 2025 los miembros de esta generación vieron en promedio siete películas en cines, cifra que coincide con el consumo medio de los millennials. En contraste, los miembros de generaciones anteriores, como los de la década de 1960 y 1970, solo alcanzaron un promedio de seis películas anuales.
El impacto de esta tendencia es notable: en 2025, la generación Z representó casi el 40 por ciento del total de espectadores en América del Norte, según Comscore. Este comportamiento no se limita a frecuencia, sino que también refleja una disposición clara para salir de casa y disfrutar de experiencias en vivo. Jason Dorsey, coautor del libro "Zconomy" y fundador del Centro de Kinética Generacional, señala que muchos adultos han sido sorprendidos al descubrir que los jóvenes de esta generación no solo asisten a películas, sino que incluso prefieren salir de casa para verlas.
Desde el punto de vista de las compañías del sector, este cambio ha generado un reajuste estratégico. Carrie Trotter, directora de marketing en AMC, afirma que el porcentaje de la generación Z en el público total ha crecido año tras año, y que su frecuencia de asistencia también ha aumentado. "Hoy en día, esa audiencia ya no es secundaria", dice Trotter. "Creo que en el futuro será la más clave para nuestras estrategias".
El bajo costo de las entradas ha sido un factor clave en este fenómeno. Aunque los precios de los boletos han aumentado con el tiempo, la comparación con la inflación anual muestra que el costo sigue siendo accesible. Esta combinación de precio razonable y una cultura que valora la experiencia en vivo ha consolidado al cine como una opción atractiva para los jóvenes.
Para los inversionistas y profesionales de finanzas en Perú, este comportamiento puede ofrecer una mirada sobre la dinámica de consumo juvenil. Si bien el cine no es un sector directamente vinculado a inversiones, su crecimiento refleja tendencias más amplias: la preferencia por experiencias inmediatas, el valor del entretenimiento en vivo y el rechazo a las plataformas digitales pasivas. Estos patrones pueden influir en decisiones de inversión en medios, tecnología o servicios de entretenimiento. En un mercado como el peruano, donde los jóvenes representan una parte creciente de la población, entender su comportamiento de consumo puede ser clave para diseñar estrategias de marketing, productos y servicios más efectivos.
