Según Gestión, el Grupo Energía de Bogotá (GEB) ha avanzado en la consolidación de su presencia en Perú mediante la compra de una generadora por más de US$456 millones, una operación liderada por Promigas. A través de sus empresas Cálidda, ElectroDunas y Contugas, el holding colombiano mantiene su enfoque en el gas natural como eje central de su actividad energética. En un encuentro con la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), Juan Ricardo Ortega, director del grupo, subrayó que el gas natural representa el pilar fundamental para mantener la estabilidad del sistema eléctrico peruano. “Las fuentes renovables ofrecen potencial, pero carecen de fiabilidad. Si se pierde la producción de viento o nubes, el gas actúa como respaldo con un costo competitivo”, afirmó.
Este enfoque contrasta con la experiencia de Colombia, que según Ortega, enfrenta hoy las consecuencias de haber retrasado la expansión de su infraestructura de gas. “El precio del gas ha aumentado tres veces en comparación con años pasados. Perú, por su parte, posee una ventaja estratégica y debe priorizar el crecimiento de sus reservas”, señaló. Para el GEB, la defensa del sector del gas no se limita a una cuestión técnica, sino que está íntimamente ligada al desarrollo económico nacional. La estrategia se refleja en los planes operativos de sus empresas, especialmente en Cálidda, cuyo plan quinquenal 2022-2026 concluye este año. La propuesta para el periodo 2027-2031 ya fue presentada a las autoridades peruanas, y el proceso de definición de tarifas se encuentra en su fase final. “La mayoría de los elementos ya están establecidos, y en semanas se tomará la decisión definitiva”, explicó Ortega.
En cuanto a futuras expansiones, el ejecutivo negó que el plan quinquenal incluya una salida del área metropolitana de Lima, ni tampoco una reducción de su cobertura en torno al megapuerto de Chancay. Esto sugiere que, pese a las transformaciones en la matriz energética, el grupo mantiene su enfoque en el desarrollo urbano y en la conexión con centros industriales clave.
Para el lector peruano, esta evolución revela una estrategia clara: el gas no será solo una fuente de energía, sino un eje de estabilidad en un sistema que debe equilibrar modernidad y fiabilidad. En un contexto donde la transición hacia energías limpias aún enfrenta desafíos de infraestructura y costo, el papel del gas como respaldo es más que una opción. Es una herramienta que, si se gestiona adecuadamente, puede permitir que el sistema eléctrico se modernice sin sacrificar la continuidad. Así, Perú podría aprovechar su ventaja geográfica y tecnológica para fortalecer su posición en el mercado energético regional.
