Según Gestión, el Índice Big Data de Consumo Privado de BBVA Research registró un aumento del 10,2% en agosto, superando los niveles de los tres meses anteriores y reanudando una expansión a dos dígitos. Este incremento supera el promedio anual de crecimiento del gasto familiar entre 2017 y 2026, que fue de 8,5%. El indicador, basado en el uso de tarjetas y retiros de efectivo ajustados por inflación, refleja una aceleración del consumo doméstico que se mantiene desde mediados del mes pasado, a pesar de la presión inflacionaria. En agosto, la inflación alcanzó el 4,16%, lo que implica una reducción del poder adquisitivo, y en julio ya afectó negativamente al ingreso laboral promedio en el país, reduciéndolo en 1,8%.
A pesar de este contexto, los indicadores de empleo en Lima Metropolitana muestran un avance sostenido. La cantidad de personas ocupadas y los niveles salariales registran dinamismo positivo en la región. Vanessa Belapatiño, economista senior de BBVA Research, señala que, aunque los salarios formales han experimentado una disminución, la generación de empleos continúa en crecimiento. Además, el crecimiento en créditos de consumo bancarios alcanzó el 14%, una tasa que se mantiene por encima de las registradas en los últimos meses. Este impulso financiero favorece el acceso a productos y servicios que impulsan el consumo.
El aumento del gasto se concentra especialmente en el sector de entretenimiento. Las transacciones en cines, teatros y espectáculos crecieron un 31,7%, lo que representa una mayor inversión en actividades recreativas. Este incremento no se limita a una sola categoría, sino que afecta ampliamente al comportamiento de compra en el sector. La mayoría de las transacciones en el mercado privado se realizan mediante tarjetas de crédito o débito, que representan cerca de 8 de cada 10 operaciones, lo que indica que las familias están utilizando más herramientas digitales para realizar sus compras.
Para los peruanos, este panorama sugiere que, a pesar de la inflación, las familias están reforzando sus decisiones de consumo, especialmente en áreas que ofrecen satisfacción inmediata. El crecimiento en entretenimiento podría estar relacionado con cambios en el tiempo libre o en el acceso a servicios digitales. Sin embargo, el poder adquisitivo sigue siendo vulnerable, lo que implica que cualquier subida en precios podría impactar directamente en el presupuesto familiar. Es clave que los hogares evalúen sus gastos, prioricen inversiones en bienes duraderos y no solo en actividades de consumo pasajero. La estabilidad del empleo y la accesibilidad a créditos son factores clave para mantener un consumo sostenible en el mediano plazo.
