Segun Forbes Business, Gael Monfils ha consolidado su lugar como uno de los más memorables presentadores del tenis, no por conquistar torneos de élite, sino por su capacidad para capturar la atención del público con movimientos inolvidables y un estilo inconfundible. Aunque nunca ha ganado un título mayor ni ha llegado a una final en un Grand Slam, su impacto en el deporte se mide en las emociones que despierta en los aficionados. En su despedida oficial en el Grand Slam francés, el 2024, el jugador francés organizará una celebración espectacular en el patio de juego Philippe-Chatrier, con participación de amigos y compatriotas como Jo-Wilfried Tsonga y Richard Gasquet. La actividad será transmitida en vivo por el canal oficial del French Open a las 19:30 hora de París. Los ingresos generados serán destinados a varias fundaciones, incluyendo Terre d’Impact, la Fundación de Financiamiento del Federación Francesa de Tenis (FFT), KELINA —una organización que prioriza salud, educación y empoderamiento femenino— y la Epic Foundation.
A pesar de alcanzar el número 6 en el ranking ATP y de obtener 13 títulos en el circuito, Monfils ha sido frecuentemente etiquetado como un tenisista que valora el espectáculo más que el rendimiento. Su estilo, marcado por movimientos agresivos, saltos al aire y deslizamientos dramáticos, ha sido objeto de debate. Sin embargo, en una conferencia de prensa tras una victoria en el 2016 en el Abierto de EE.UU., Monfils rechazó que su juego fuera una muestra de exhibicionismo. “Si hoy, en lugar de jugar, doy una caída y hago un desliz, dirán que estoy entretiendo. Pero eso es una creación, una interpretación. No es que esté haciendo un espectáculo”, afirmó. Esta reflexión refleja una postura clara: su enfoque no es de vanidad, sino de expresión personal que conecta con el público.
Para los peruanos, este caso ofrece una reflexión valiosa sobre el valor del deporte más allá de las estadísticas. En un contexto donde muchos deportistas se centran en resultados y títulos, Monfils representa una alternativa: la importancia de la conexión emocional, la expresión personal y la capacidad de inspirar. En un país donde el tenis no es el deporte más visto, pero donde los aficionados valoran la pasión y el estilo, su figura puede servir como modelo. No se trata de competir más, sino de comunicar más. Aunque no haya ganado grandes títulos, su presencia en el campo ha sido un referente de autenticidad, entusiasmo y humanidad. En un mercado financiero y empresarial que cada vez más valora la imagen y el valor emocional de una marca, su ejemplo puede inspirar a emprendedores, inversores y jóvenes a buscar no solo el éxito, sino también el impacto que generan en los demás.
