Según Gestión, el trato nacional en la Comunidad Andina (CAN) establece que los ciudadanos de los países miembros que residen y laboran en otro miembro deben ser tratados como nacionales, sin discriminación. Este derecho, previsto en la Decisión 878 del Estatuto Migratorio Andino, se extiende a trabajadores que desplazan su actividad laboral dentro del bloque. La Decisión 545 sobre Migración Laboral amplía este principio a los profesionales que operan en distintos países miembros, incluyendo el fútbol. Sin embargo, en el ámbito deportivo, la aplicación de este derecho se ve obstaculizada por reglamentos que asignan plazas de extranjeros a jugadores, independientemente de su nacionalidad dentro de la CAN.
Un futbolista colombiano, ecuatoriano o boliviano que se desplace a Perú para jugar con un equipo, por ejemplo, es reconocido como trabajador dentro del marco migratorio. Debería, por tanto, tener derecho a ser tratado como nacional en el país receptor. Sin embargo, las ligas peruanas actualmente reservan plazas para jugadores extranjeros, lo que impide que estos profesionales accedan a puestos que, en teoría, deberían ser abiertos a ciudadanos andinos. Esta brecha entre el derecho migratorio y las prácticas deportivas ha llevado a una propuesta ante la Secretaría General de la CAN, que solicita una evaluación de las reglas de las ligas profesionales de los cuatro países. El objetivo es determinar si los jugadores andinos pueden ser excluidos de las categorías de extranjeros, permitiendo así que los clubes peruanos contraten a profesionales de otros países miembros sin necesidad de ocupar plazas asignadas a extranjeros.
Si se aprueba esta línea de razonamiento, los clubes podrían ampliar su acceso a talentos nacionales de la región, sin comprometer sus límites de contratación. Los peruanos, por su parte, ganarían ventajas al poder competir en mercados que hasta ahora han sido cerrados por reglas rígidas. Aunque la normativa actual no excluye explícitamente a los ciudadanos andinos, la interpretación de su derecho al trato nacional debe ser aplicada de manera coherente. Para los peruanos, esto implica una oportunidad de diversificación en el mercado deportivo, donde la calidad del talento no dependa de la nacionalidad, sino de su desempeño.
En el contexto peruano, donde el fútbol es un eje social y económico clave, esta discusión no solo afecta a los clubes, sino a la imagen de la nación como actor integrador. Si se reconoce el derecho de los trabajadores andinos al trato nacional, también se refuerza la idea de que el deporte puede ser un espacio de unidad, no de exclusión. El debate, por tanto, no es solo técnico, sino simbólico: representa el paso de una integración jurídica hacia una realidad más inclusiva en el ámbito laboral y deportivo.
