Según CNBC Markets, en el tercer trimestre del año, Irán incrementó significativamente sus ataques a buques comerciales que transitan por el estrecho de Hormuz, el principal paso para el transporte de crudo del Golfo Pérsico. Casi 20 embarcaciones, principalmente petroleras, han sido objetivo de ataques en las últimas semanas, según el Centro Conjunto de Información Marítima, entidad compuesta por fuerzas militares aliadas a Estados Unidos que brindan actualizaciones de seguridad a la flota mercante. Michelle Wiese Bockmann, analista de inteligencia marítima de Windward, indicó que Irán atacó aproximadamente dos barcos por cada cien que cruzan el estrecho.
Actualmente, el flujo de crudo a través del estrecho depende en gran medida de una presencia militar estadounidense que protege rutas costeras en la costa de Omán. A pesar de esta medida, la situación de seguridad sigue siendo crítica, lo que genera incertidumbre sobre cuánto tiempo podrá mantenerse el aumento de exportaciones sin un acuerdo diplomático o una postura de flexibilidad por parte de Teherán.
El sistema de transferencia de crudo —donde los buques que entran por Hormuz trasladan su carga a otros barcos en el Golfo de Omán— reduce directamente la exposición a ataques iraníes. Sin embargo, este enfoque requiere una mayor cantidad de embarcaciones para mover la misma cantidad de petróleo, lo que incrementa costos operativos. Bob McNally, director de Rapidan Energy y ex asesor de energía del presidente George W. Bush, señaló que nadie en Washington considera que esta configuración sea sostenible desde el punto de vista financiero. “Es un método ineficiente para mover bienes, no solo petróleo”, destacó.
Los volúmenes de envíos de crudo por Hormuz varían diariamente. Algunas semanas muestran niveles que coinciden o incluso superan los registrados antes de la escalada de tensiones. Sin embargo, otras presentan caídas respecto a las cifras previas al conflicto. Según datos de Kpler, empresa especializada en rastrear flujos marítimos y comerciales, las exportaciones promediaron 10.3 millones de barriles diarios en la semana finalizada el sábado, lo que representa una caída de aproximadamente 23% respecto a la línea base preconflicto de 13.5 millones de barriles diarios.
Para el lector peruano, este escenario resalta la interconexión global del mercado energético. Aunque el Perú no es un exportador directo de petróleo, las fluctuaciones en el precio y el flujo de crudo afectan directamente el costo de la energía, el transporte y la estabilidad de los mercados internacionales. Cada variación en el Golfo Pérsico puede repercutir en precios de combustibles en el mercado interno, especialmente en un contexto de inflación o demanda creciente. Por eso, mantener una visión estratégica sobre estos mercados no solo es académico, sino clave para entender el comportamiento de precios que influyen en nuestras economías cotidianas.
