Según Yahoo Finance, Florida ha dejado de ser vista como un refugio fiscal para muchos ciudadanos, especialmente tras una serie de eventos naturales que han elevado costos y reconfigurado la viabilidad de vivir allí. Lorraine English, de 72 años, decidió trasladarse de Bradenton a Asheville, Carolina del Norte, debido a la frecuencia de desastres naturales y al crecimiento excesivo de los precios de las viviendas. Aunque el estado promete impuestos cero sobre ingresos y beneficios especiales para propietarios largos de tiempo, estos atractivos se han visto socavados por otros gastos que no están contemplados en el escenario inicial.
El costo de la aseguración de viviendas en Florida es el más elevado del país. Para una cobertura de $300,000, los residentes de este estado pagan un promedio de $7,136 anuales, frente a $2,543 en promedio en otros estados. Este incremento se debe a factores como la inflación de los costos de construcción, el aumento de fraudes en seguros y el impacto directo de eventos climáticos. En un caso concreto, English mencionó que su póliza de seguro contra huracanes, sin incluir la cobertura específica contra inundaciones, ascendió a $7,000 en dos años. Aunque el huracán Milton fue uno de los eventos más recientes, el daño que generó en su jardín y estructura costó $6,500, lo que la llevó a reconocerse como "afortunada".
La percepción de Florida como un espacio fiscalmente favorable ha sido erosionada no solo por el aumento de costos, sino también por la falta de transparencia en los precios de servicios esenciales. Mientras que California y Nueva York imponen tasas máximas de impuestos de hasta 13.3% y 10.9% respectivamente, el atractivo de Florida se basa en la promesa de no tener impuestos sobre ingresos. Sin embargo, el costo real de vivir allí, especialmente en términos de protección de bienes, supera significativamente esas ventajas.
Para los peruanos, este escenario ofrece una reflexión clave sobre la relación entre el costo de vida, la seguridad y el valor real de una inversión inmobiliaria. Aunque el Perú cuenta con políticas fiscales atractivas para ciertos sectores, como la industria o el comercio, el modelo de Florida demuestra que la baja carga fiscal no garantiza una vida económica sostenible. Los ciudadanos deben evaluar no solo el impuesto, sino también los riesgos asociados a la infraestructura, la estabilidad climática y los costos de protección. En un contexto donde el crecimiento de precios y los eventos climáticos son cada vez más comunes, el verdadero valor de una vivienda no se mide solo en su precio inicial, sino en su capacidad de resistir y mantener su valor a largo plazo.