Segun Wharton Knowledge, el profesor de finanzas de la Universidad de Wharton, Kevin Kaiser, recuerda haber visitado Philadelphia en 2018 cuando los Eagles ganaron su primer Super Bowl. Aunque entonces era un recién llegado a la ciudad, Kaiser se acercó al centro para presenciar la celebración, donde más de un millón de personas se reunieron en condiciones frías para conmemorar la victoria. La experiencia le dejó una impresión profunda: ver cómo la ciudad organiza y gestiona una manifestación masiva de más de un millón de personas. En 2024, Kaiser volvió a participar en la procesión, reafirmando su convicción sobre la capacidad de Philadelphia para manejar eventos de gran escala.
Hasta 2026, la ciudad y sus alrededores contarán con la celebración de múltiples eventos internacionales: la competencia de March Madness de la NCAA, el campeonato de PGA, el juego de estrellas de la MLB, seis partidos de la Copa del Mundo de la FIFA y un año entero de conmemoración del 250º aniversario de Estados Unidos. A pesar de la densidad de eventos, Kaiser sostiene que Philadelphia ha demostrado una capacidad constante y eficaz para organizar grandes acontecimientos. En una reunión reciente, moderada por él, expertos de la iniciativa Wharton en análisis deportivo y negocio analizaron cómo los eventos deportivos impulsan el crecimiento local. Participaron Tim McDermott, presidente del Philadelphia Union, Angela Val, directora ejecutiva de Visit Philadelphia, y Larry Needle, director ejecutivo de PHL Sports.
El enfoque central del panel gira en torno a la transformación de aficionados internacionales en seguidores locales. Los partidos de la FIFA comenzarán el 14 de junio y se proyectan atraer más de 500 mil visitantes a la ciudad. McDermott destacó que el Philadelphia Union utiliza la atención generada por la Copa Mundial como estrategia para captar nuevos seguidores, con el objetivo de duplicar su base de aficionados en el futuro. Para lograrlo, la institución prioriza recolectar datos sobre quienes compran entradas y asisten a eventos. Esta información será clave para entender patrones de comportamiento, segmentar públicos y diseñar campañas más precisas.
Para los lectores peruanos, este escenario ofrece una mirada clara sobre la importancia de gestionar eventos masivos no solo como espectáculos, sino como herramientas de desarrollo económico. Aunque Lima no alberga partidos de la FIFA, el modelo de Philadelphia demuestra que una ciudad puede convertir su identidad deportiva en un motor de turismo y empleo. El éxito no radica solo en la cantidad de personas que asisten, sino en cómo se aprovechan los datos, las relaciones públicas y las estrategias de conexión con públicos externos. En un contexto donde el turismo es un pilar clave para el crecimiento, el ejemplo de Philadelphia sirve como validación de que los eventos deportivos, bien gestionados, pueden ser catalizadores de desarrollo sostenible.
