Según Gestión, el sistema ferroviario peruano se encuentra en una situación crítica, con avances mínimos y condiciones operativas insuficientes. Aunque el país depende cada vez más de redes de transporte para mover sus productos y servicios, el crecimiento de las vías férreas ha sido casi inexistente. Desde 2014 hasta 2020, el número de kilómetros de vías ferroviarias se mantuvo prácticamente constante, pasando de 1.940 a 2.002 km, lo que representa apenas 60 km de expansión en seis años. En el periodo más amplio, del 2010 al 2025, el incremento total fue de solo 95 kilómetros. Este patrón indica una falta de inversión estratégica en este eje clave del transporte.
El estado de conservación de las rutas existentes es aún más preocupante. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones informa que, de los 1.874 kilómetros de vías interurbanas en funcionamiento, solo el 12% se encuentra en condiciones adecuadas para operar con seguridad y eficiencia tanto para pasajeros como para carga. Esto implica que la mayoría de las líneas enfrentan riesgos estructurales, afectando su disponibilidad y durabilidad. Aunque el transporte vial ha recibido mayor atención, con una expansión de 84.000 a 177.000 kilómetros entre 2010 y 2025, el enfoque ha sido predominantemente hacia carreteras pavimentadas, dejando de lado el desarrollo integral de las rutas ferroviarias.
Además, el costo por kilómetro de construcción ferroviaria se sitúa entre 8.000 dólares, cifra que refleja una inversión significativa por unidad de longitud. A pesar de su potencial para reducir costos logísticos y aumentar la competitividad, el sistema ferroviario ha sido subvalorado en los planes de desarrollo. El economista Álvaro Cubas del Consejo Privado de Competitividad señala que, con el tiempo, las políticas públicas han priorizado las carreteras sobre las vías férreas, lo que ha generado una dependencia creciente de infraestructuras terrestres que, al ser más vulnerables a condiciones climáticas y a desgaste, incrementan los gastos operativos.
Para el lector peruano, este escenario representa una brecha entre la necesidad de movilidad eficiente y la realidad de infraestructura deficiente. Las exportaciones, especialmente de productos agrícolas y minerales, pasan por rutas que dependen de carreteras expuestas a accidentes y clima extremo. Si el sistema ferroviario no recibe una reconfiguración estratégica, el costo de transporte seguirá siendo elevado, afectando precios de bienes y la viabilidad de ciertos sectores productivos. La inversión en vías ferroviarias no solo es una cuestión técnica, sino un pilar clave para la sostenibilidad económica del país.
