Segun Forbes Business, durante la ceremonia oficial de inducción de Roger Federer al International Tennis Hall of Fame, celebrada el sábado en Newport, Rhode Island, ninguno de los tres pilares del tenis masculino —Novak Djokovic, Rafael Nadal ni Stan Wawrinka— asistió. Djokovic, de 39 años, está en su primera ronda del Abierto de EE. UU., disputando su partido el domingo en el estadio Arthur Ashe. Nadal, considerado el mayor rival de Federer, tampoco se presentó. Wawrinka, compañero de equipo de Federer en el Davis Cup y compañero de país, también se ausentó antes de su partido de primera ronda del Abierto. Los tres, conocidos como “Los Grandes” del tenis masculino, junto con Andy Murray, que forma parte del “Gran Cuarto”, dominaron el deporte durante dos décadas. Djokovic ha ganado 24 títulos de Grand Slam, Nadal 22 y Federer 20. Murray también se mantuvo fuera del evento.
Djokovic, quien ha ganado 27 partidos frente a Federer en su enfrentamiento directo, envió un mensaje de felicitación en un video tributo. “Roger, felicidades por tu ingreso a la Sala de la Fama”, escribió, destacando que “nadie merece esto más que tú”. En su carrera, Federer ocupó el primer puesto de la clasificación ATP durante 310 semanas y ganó ocho veces el Abierto de Wimbledon, récord en su historia. El serbio valoró su legado, afirmando que su influencia en el tenis y en el deporte en general es “algo verdaderamente extraordinario”. Además, expresó su gratitud por haber sido un referente para el público y los jóvenes, y deseó a Federer un día de celebración con su familia.
Entre los presentes se encontraron otros jugadores contemporáneos como Andy Roddick, Marat Safin y Lleyton Hewitt. Según el historiador del tenis Steve Flink, es frecuente que rivales no asistan a ceremonias de homenaje cuando su oponente es reconocido. “En la mayoría de los casos, los rivales no van”, indicó. Ejemplos como Agassi y Sampras, que no acudieron a los eventos de sus adversarios, o Evert y Navratilova, que sí lo hicieron, respaldan esta tendencia.
Para los peruanos, este momento es especialmente significativo. El tenis en nuestro país ha crecido en popularidad, especialmente entre los jóvenes, quienes valoran el esfuerzo, la disciplina y la constancia que representan los grandes jugadores. Federer, con su estilo sereno y su larga trayectoria, se convierte en un símbolo de perseverancia. Aunque no haya asistido el equipo de los grandes rivales, su reconocimiento en una institución tan prestigiosa refuerza el valor de la historia deportiva como referente de valores como el trabajo constante y el respeto al esfuerzo. Para quienes practican o siguen el tenis en el Perú, esta ceremonia no solo celebra un logro individual, sino también una evolución de un deporte que se ha consolidado como parte de la cultura global.
