Segun ECB Press (Banco Central Europeo), en septiembre de 2026 se registró un leve ascenso en las percepciones medianas de inflación en los últimos doce meses, pasando de 3.5% a 3.6%. Asimismo, las proyecciones para la inflación en los próximos doce meses subieron ligeramente, de 3.0% a 3.1%. En contraste, las expectativas para inflación a tres y cinco años de distancia se mantuvieron sin variación, estableciéndose en 2.9% y 2.5% respectivamente. La incertidumbre respecto a las proyecciones inflacionarias en el corto plazo aumentó ligeramente, persistiendo por encima del nivel previo al inicio de la crisis en el Medio Oriente. Los hogares de menor ingreso continúan percibiendo niveles más altos de inflación tanto en su experiencia pasada como en sus proyecciones futuras, frente a los de mayor nivel económico. Los jóvenes entre 18 y 34 años mantienen una percepción más baja de inflación, comparada con los adultos mayores de 35 a 70 años.
Los consumidores también anticipan un crecimiento nominal de ingresos en los próximos doce meses, que pasó de 1.0% a 1.1%. Este incremento es más pronunciado en el quintil inferior de ingresos, donde se registra un promedio de 1.5%, frente a 1.2% en el grupo superior. En cuanto al gasto, el crecimiento percibido en los últimos doce meses subió de 5.2% a 5.3%, mientras que las expectativas para el próximo año aumentaron de 3.6% a 3.7%. Este patrón indica que los ciudadanos están reforzando su confianza en el poder adquisitivo, aunque con una leve preocupación sobre el futuro económico. A pesar de que los ingresos se perciben como más estables, las expectativas de crecimiento económico en los próximos doce meses disminuyeron, mientras que el pronóstico para la tasa de desempleo en el mismo periodo se elevó. Además, las proyecciones sobre el aumento de precios de viviendas aumentaron, sin embargo, las expectativas sobre los tipos de interés para hipotecas no cambiaron.
Este panorama europeo ofrece una mirada clave sobre cómo los ciudadanos evalúan el entorno económico. Para los peruanos, especialmente en contextos de inflación moderada y tasas de interés estables, estas cifras pueden servir como referencia. Aunque el escenario europeo no es directamente aplicable al Perú, los patrones de percepción de ingresos, gastos y empleo son similares a los que enfrentan las familias en América Latina. La persistencia de expectativas inflacionarias más altas en grupos de menor ingreso refleja desigualdades estructurales que también se observan en el mercado peruano. Así, el análisis sugiere que políticas públicas que promuevan la equidad en el acceso a servicios y bienes podrían reducir brechas en la percepción del bienestar económico. En un entorno de estabilidad, el crecimiento esperado en ingresos y gastos puede fortalecer la confianza de los consumidores, pero también requiere un enfoque cuidadoso para evitar que las expectativas se vuelvan inadecuadas frente a la realidad.
