Segun Federal Reserve Board, el informe del 2025 Survey of Consumer Finances revela una evolución significativa en la estructura financiera de las familias estadounidenses entre 2022 y 2025. Este estudio, realizado cada tres años desde 1989, ofrece una visión representativa de las posesiones, deudas y mecanismos de financiamiento adoptados por los hogares estadounidenses. Los datos abarcan aspectos clave como ingresos, patrimonio neto, activos y vulnerabilidad financiera, permitiendo a instituciones públicas y ciudadanos comprender mejor el panorama económico doméstico. El informe acompañado por un resumen titulado "Cambios en los recursos familiares de EE.UU. de 2022 a 2025" ofrece una proyección detallada de cómo han evolucionado las condiciones económicas de los hogares en esos años.
Durante el periodo analizado, el ingreso mediano real de las familias aumentó un 7 por ciento, alcanzando los $82.200, mientras que el ingreso medio real disminuyó un 6 por ciento, pasando a $145.200. Esta divergencia indica que las familias de bajos ingresos experimentaron un crecimiento modesto en sus niveles medios, mientras que las de alto nivel mostraron una reducción en sus ingresos promedios. En cuanto al patrimonio neto, el valor medio real ascendió un 7 por ciento a $1,24 millones, mientras que el mediano aumentó un 2 por ciento hasta $215.900. En general, la mayoría de las familias registraron un crecimiento en su patrimonio, tanto en términos medianos como medios. El porcentaje de hogares que poseen vivienda se mantuvo estable en el 66 por ciento, sin cambios significativos respecto al año anterior. El valor medio de la vivienda, descontando deudas hipotecarias, pasó de $218.900 en 2022 a $230.000 en 2025, lo que refleja una mejora en el valor de los bienes inmuebles. Además, el porcentaje de familias que participan en planes de ahorro o jubilación, como cuentas individuales o planes definidos, alcanzó aproximadamente el 65 por ciento, con un aumento en los balances medios y medianos de estas cuentas. No obstante, la participación en el mercado bursátil mostró una disminución, afectando tanto las inversiones directas como indirectas.
Para el lector peruano, este panorama ofrece una reflexión útil sobre la dinámica de la estabilidad financiera familiar. Aunque los datos provienen de Estados Unidos, su estructura permite entender cómo las decisiones de ahorro, la distribución de ingresos y la exposición a activos influyen en el bienestar económico. En el contexto peruano, donde muchos hogares enfrentan desigualdades salariales y presión por mantener deudas, estos resultados indican que el crecimiento del patrimonio neto no es uniforme y depende fuertemente de la posición social. Esto resalta la importancia de promover políticas que fomenten el acceso a herramientas de ahorro y protección financiera, especialmente en zonas con menor desarrollo. Además, la tendencia hacia una menor participación en el mercado de valores podría señalar una mayor cautela en las inversiones, un patrón que podría estar presente en entornos con volatilidad económica. Así, entender estos indicadores ayuda a diseñar estrategias más equilibradas para el manejo del dinero en el hogar peruano.
