Según Bloomberg Línea, el mercado de fondos cotizados en Estados Unidos continúa expandiéndose en 2026, con una tasa de crecimiento en el número de productos que supera las expectativas. El informe de la firma financiera Carson revela que, actualmente, existen más de 5.200 ETF, emitidos por más de 400 instituciones distintas. Este volumen se sitúa en una cifra casi doble respecto a los años anteriores, cuando en 2021 se registraban apenas 2.700 productos y 130 emisores. Los datos del Investment Company Institute (ICI) validan esta tendencia: en julio de 2026, el total de ETF alcanzó 5.182, un incremento respecto a los 5.060 de junio de ese mismo año, y un salto considerable frente a los 4.073 de julio de 2025. En los doce meses previos, se registraron 1.109 nuevos fondos, lo que representa un crecimiento del 27,2%.
Además, la expansión no se limita a la cantidad de productos. Los activos gestionados por estos fondos han crecido de forma significativa. A julio de 2026, los ETF estadounidenses acumulaban US$15,67 billones, aunque este valor mostró una reducción leve de 0,2% en comparación con junio. Sin embargo, en los últimos doce meses, el volumen total de activos aumentó US$3,92 billones, lo que equivale a un crecimiento del 33,3%. La mayor parte de esos activos —US$10,09 billones— se concentra en fondos de renta variable doméstica, seguidos por US$2,64 billones en renta variable global e internacional. Los fondos de renta fija, por su parte, gestionan US$2,57 billones. Este crecimiento en activos refleja una mayor participación del mercado en inversiones de alto volumen y diversificación.
La evolución también muestra un cambio en la naturaleza de los productos ofrecidos. Hoy, más de un tercio de los flujos de inversión en ETF se dirigen a fondos activos, que ya representan alrededor del 36% de los ingresos totales. A diferencia de los ETF pasivos, que siguen un índice fijo, estos fondos emplean estrategias propias para seleccionar y gestionar las acciones, lo que implica una mayor intervención humana y una posible mejora en la adaptación a cambios del mercado.
Para los inversores peruanos, este panorama sugiere que el crecimiento de los ETF no solo es un fenómeno estadounidense, sino que también puede influir en las estructuras de inversión en América Latina. Aunque el mercado peruano aún no cuenta con la misma densidad de productos, la tendencia global de mayor participación de estrategias activas y de fondos de diversificación puede inspirar nuevas formas de acceso a mercados internacionales. Así, los peruanos que buscan opciones más dinámicas y con mayor capacidad de respuesta a cambios económicos podrían considerar estos instrumentos como parte de una estrategia más amplia, siempre bajo supervisión profesional.
