Según Wharton Knowledge, un análisis reciente liderado por la profesora Susanna Berkouwer de Economía y Políticas Públicas de la Escuela de Negocios de Wharton, pone de manifiesto que las subvenciones para estufas limpias pueden ser significativamente más económicas que las destinadas a vehículos eléctricos o paneles solares en la reducción de emisiones de carbono. La investigación, desarrollada en conjunto con el profesor Joshua Dean de la Escuela de Negocios de Chicago, se basa en datos recopilados de más de mil hogares en Nairobi, Kenya. Los resultados indican que cada tonelada de dióxido de carbono evitada mediante la adopción de estufas limpias como la ECOA Char, cuesta aproximadamente $7. En contraste, la subvención para un vehículo eléctrico requiere un costo de $1.356 por tonelada de CO2e, mientras que los paneles solares en el techo demandan $237. Este dato subraya una gran brecha en términos de eficiencia económica.
La metodología empleada en el estudio se fundamenta en un ensayo controlado aleatorio, considerado el estándar más riguroso en investigaciones científicas. Los investigadores midieron el consumo de carbón en cuatro dimensiones distintas para garantizar la precisión de los resultados. Además, se evaluaron aspectos clave como la adicionalidad —es decir, si el subsidio realmente induce una acción que de otro modo no se habría llevado a cabo— y el impacto real del cambio en el comportamiento de los usuarios. Estos factores son esenciales para evitar sesgos que podrían distorsionar los beneficios ambientales estimados.
Para el lector peruano, este hallazgo tiene implicaciones directas. Más de 200 millones de personas en el mundo cocinan con carbón por su accesibilidad y bajo costo, y en el Perú, especialmente en zonas rurales y de bajos ingresos, esta práctica es común. Aunque el país ha avanzado en energías limpias, como los paneles solares, el impacto ambiental de los subsidios a tecnologías de cocción puede ser más tangible y económico que los invertidos en soluciones de alta tecnología pero menos accesibles. El estudio sugiere que, frente a grandes inversiones en sectores de alto consumo como automóviles o energía eléctrica, se podrían obtener resultados más significativos al enfocar esfuerzos en tecnologías cotidianas que afectan directamente a millones de hogares. Una pequeña mejora en el uso de estufas puede, en realidad, tener un efecto mucho mayor sobre el cambio climático que se imagina. En un contexto donde el acceso a servicios básicos es desigual, estas soluciones representan una estrategia viable, equitativa y de bajo costo para enfrentar el calentamiento global.
