Segun BEA Wire (US Bureau Econ. Analysis), los trabajos domésticos realizados sin remuneración continúan siendo un componente significativo del sistema productivo estadounidense, representando aproximadamente un sexto de la producción total. Aunque no están incluidos en el Producto Interno Bruto (PIB), ya que este se basa en actividades comerciales y mercantiles, su importancia para una visión completa del desarrollo económico es evidente. Desde hace casi tres décadas, el Departamento de Estadística del Banco de la Economía de EE.UU. ha registrado estos datos, permitiendo una medición más precisa de lo que se produce en el hogar.
La última actualización de estos indicadores, publicada en junio, introdujo avances clave en la estructura de datos. En lugar de ofrecer un solo valor total para la producción familiar, ahora se disponen cifras detalladas por siete categorías distintas, como la atención a los niños, la compra de bienes y servicios, y actividades cotidianas como limpiar baños, polverizar y aspirar. Además, se incorporaron nuevas métricas: el gasto destinado a estas actividades y el valor bruto total de la producción doméstica. Este enfoque permite analizar no solo cuánto se realiza, sino también cuánto se invierte y cuánto se genera en términos de valor económico.
Otro avance fundamental fue la integración de estos datos dentro del marco de oferta y demanda del país. Esta alineación permite comparar actividades no mercantiles con las producciones comerciales, ofreciendo una imagen más equilibrada del sistema económico. Así, en 2024, la producción doméstica representó alrededor del 30 por ciento del consumo total y el 16 por ciento de la producción global. A lo largo de las últimas dos décadas, ambos porcentajes han mostrado una tendencia de reducción gradual, lo que sugiere que el rol de los hogares como centros de producción está disminuyendo frente a la especialización de servicios y actividades comerciales.
Para los lectores peruanos, este dato puede ser una reflexión sobre el valor que se asigna a las actividades cotidianas dentro del hogar. Aunque el PIB peruano mide la producción a través de mercados y servicios, las tareas domésticas —como cocinar, cuidar a los niños o mantener el hogar— siguen siendo esenciales para el bienestar familiar. A diferencia de lo que ocurre en economías más desarrolladas, el valor económico de estas actividades aún no se mide oficialmente en el sistema nacional de estadísticas. Sin embargo, reconocer su contribución, tanto en términos de tiempo como de recursos, puede ayudar a fortalecer políticas públicas que incluyan el apoyo a la familia y la reducción de desigualdades en el acceso al tiempo libre y al cuidado de los miembros más vulnerables.