Segun CNBC Markets, el reciente informe del All-America Economic Survey revela que solo un 25% de los encuestados se sienten optimistas sobre el estado actual de la economía y su futuro inmediato. A pesar de que los mercados bursátiles han experimentado una expansión notable y las cifras de inflación han mostrado una tendencia al alivio, la percepción general del público sigue en niveles de desánimo similares a los registrados en los primeros meses posteriores a la pandemia. La encuesta, que incluyó a 1.000 adultos distribuidos por todo el país y cuenta con un margen de error de ±3,1%, indica que el 61% de los encuestados mantiene una visión pesimista del entorno económico actual. Este nivel de desconfianza representa el máximo registrado desde diciembre de 2023, cuando el país comenzaba a salir de la fase inflacionaria del periodo pandémico.
Los datos muestran una clara disminución en los gastos cotidianos. Cincuenta y siete por ciento de los encuestados han reducido su consumo de artículos esenciales, como alimentos y atención médica, una cifra que aumentó seis puntos respecto al muestreo de abril. Además, dos tercios de los participantes indican que han disminuido sus compras de productos no esenciales, como comidas fuera de casa o entretenimiento, un incremento de cinco puntos. El uso de tarjetas de crédito también ha crecido en comparación con abril, mientras que los precios de combustible y petróleo han mostrado una caída reciente, a pesar de que las ventas generales en retail han registrado avances moderados. Este contraste sugiere que los datos macroeconómicos podrían estar influenciados por el comportamiento de grupos de ingresos altos.
Una diferencia significativa emerge al comparar estratos de ingresos. Mientras que el 60% de los hogares con ingresos inferiores a 30.000 dólares anuales han reducido sus gastos en necesidades básicas, solo el 35% de quienes ganan más de 100.000 dólares ha adoptado una reducción similar. Este dato evidencia una brecha creciente en la sensibilidad al costo de vida entre diferentes segmentos sociales. Las encuestas de ambos partidos políticos coinciden en que el sentimiento general de la población es negativo, con una mayoría que espera que las condiciones económicas empeoren, un pronóstico que se mantiene con una brecha de 41% frente a 29%.
Para los lectores peruanos, este escenario ofrece una reflexión valiosa. Aunque el Perú ha logrado estabilidad en su inflación y crecimiento económico en los últimos años, el nivel de desconfianza en el entorno económico puede ser un indicador de vulnerabilidad. Si el consumo familiar se reduce ante el costo de la vida, como en Estados Unidos, es probable que se observen efectos similares en otros mercados. Los hogares con ingresos limitados, en particular, podrían enfrentar una presión creciente, especialmente si las políticas públicas no responden con medidas de apoyo. El análisis sugiere que la percepción del bienestar económico es tan importante como los datos oficiales, y que la política debe estar más alineada con las necesidades reales de las familias.
