Segun Gestión, Emusa Perú está implementando una nueva fase de modernización en su planta ubicada en el jirón Pacto Andino, distrito de Chorrillos. La iniciativa, detallada en un Informe Técnico Sustentatorio presentado al Ministerio de Producción, busca potenciar la producción de empaques flexibles mediante la adición de tecnología avanzada. Entre las mejoras clave se incluyen la instalación de una tercera coextrusora y una séptima impresora, junto con modificaciones estructurales en los componentes existentes de la fábrica. Este plan busca mejorar la eficiencia del proceso de fabricación, garantizando una operación más continua y resiliente frente a variaciones del mercado.
La inversión total estimada para el proyecto alcanza los US$ 1.56 millones. De ese monto, US$ 1.15 millones se asignan a la coextrusora, mientras que US$ 410,000 serán destinados a la nueva impresora. Ambos equipos se integrarán dentro del espacio actual de la planta, sin necesidad de ampliar las instalaciones físicas ni construir nuevas áreas. La impresora ocupará un área de aproximadamente 200 metros cuadrados, mientras que la coextrusora requiere alrededor de 80 metros cuadrados. El cronograma de ejecución se extiende en tres meses, abarcando desde la habilitación de espacios hasta el montaje de equipos y las conexiones eléctricas necesarias para su funcionamiento.
Los equipos adquiridos contarán con una vida útil proyectada de veinte años, lo que implica una rentabilidad a largo plazo y una reducción de costos operativos a través de una mayor productividad. La modernización no solo refuerza la capacidad de Emusa para atender a grandes marcas como Nestlé, PepsiCo o Mondelez, sino que también posiciona a la empresa como un actor clave en la cadena de suministro de productos alimenticios en el país.
Para el lector peruano, este desarrollo resalta la importancia de la inversión en infraestructura local para sostener la calidad de los productos que consumimos diariamente. La capacidad de Emusa para adaptarse y adoptar tecnologías más eficientes no solo beneficia a sus clientes, sino que también refuerza la cadena productiva nacional. En un contexto donde la competitividad y la sostenibilidad son clave, esta inversión demuestra que los sectores de producción local pueden mantenerse innovadores, reduciendo dependencias externas y mejorando la calidad de los empaques que envuelven desde alimentos hasta bebidas. Es un ejemplo de cómo el crecimiento industrial puede ser tangible, directo y alineado con necesidades reales de la población.
