Según Gestión, el empleo formal en el Perú registró una expansión en mayo, con un incremento general del 4.2% en el sector privado y público combinado, lo que equivale a 251 mil nuevos puestos de trabajo. Este crecimiento se intensificó en el ámbito privado, donde las empresas registraron un avance interanual del 5.4%, superando la tasa de abril (4.9%). El total alcanzó más de 4.58 millones de empleados, destacando la dinámica de expansión en actividades clave del mercado.
Los servicios se posicionaron como el eje principal de esta expansión, incorporando 98 mil nuevos puestos, lo que representa un crecimiento del 4.3% en su base de trabajadores, que suman actualmente 2.358 millones. El comercio, con 807 mil trabajadores, añadió 51 mil empleos, una subida del 6.7%, mientras que el agropecuario, con 442 mil trabajadores, generó 38 mil puestos, un aumento del 9.5%. En el ámbito de la minería, se registraron 18 mil nuevos empleos, un incremento del 13.7%, mientras que la construcción sumó 17 mil puestos (7.1%). La manufactura, por su parte, incorporó solo 9 mil nuevos trabajadores (1.8%).
A pesar de esta tendencia general, el sector pesca fue el único que mostró contracción, perdiendo aproximadamente 1.000 puestos de trabajo, una reducción del 3.6% respecto al mismo mes del año anterior. Este descenso pone de manifiesto la vulnerabilidad de ciertos sectores ante condiciones climáticas y estructurales.
Para el lector peruano, este panorama revela una economía en proceso de reactivación, especialmente en zonas urbanas como Lima, donde el crecimiento del empleo formal en servicios y comercio refleja una mayor demanda de productos y servicios cotidianos. Sin embargo, la presencia de sectores que se contraen, como la pesca, también indica que la estabilidad laboral no es uniforme. Las políticas públicas que promuevan la formalización, especialmente en zonas rurales y en actividades sensibles al clima, podrían ampliar el efecto positivo del crecimiento general. Además, el hecho de que el empleo formal se concentre en servicios y comercio sugiere que las decisiones de inversión y desarrollo deben orientarse hacia estas áreas, para fortalecer la inclusión y la generación de empleos sostenibles.
Este panorama también resalta la importancia de un entorno macroeconómico estable, donde factores como el clima, las decisiones gubernamentales y la disponibilidad de crédito influyan directamente en la dinámica laboral. En un contexto donde el crecimiento del empleo formal se acelera, el sector privado sigue siendo el motor principal, pero la necesidad de equilibrar este crecimiento con políticas que protejan a los sectores más vulnerables permanece clave.
