Según Gestión, el empleo en Lima Metropolitana registró un incremento del 6.1% en el trimestre móvil junio-agosto, según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Aunque el número total de personas ocupadas alcanzó 5.964.900, este valor se sitúa por debajo del registrado en el mismo periodo de hace tres trimestres, a pesar de mantenerse estable frente a los datos de febrero a abril. El desempleo, que se redujo en el mismo periodo, se mantuvo en 4.8%, lo que implica que 301.000 personas en la capital activamente buscaban empleo. Este panorama refleja una dinámica laboral en la que el crecimiento del empleo no se distribuye de forma homogénea.
La mayor expansión se observó en la población de mayores de 45 años, que registró un aumento del 11.9%, equivalente a 264.600 nuevos puestos de trabajo. Este grupo, en comparación, mostró un crecimiento más robusto que los trabajadores entre 25 y 44 años, quienes vieron un ascenso del 2.6%, y los jóvenes de hasta 24 años, cuyo empleo aumentó solo 1.2%. En términos sectoriales, el Servicios fue el principal impulsor del crecimiento, con una expansión del 7.8%, que generó 242.100 empleos adicionales. La Construcción también mostró avance, con un crecimiento del 9.9% que incorporó 38.900 trabajadores más. El sector Comercio registró un crecimiento del 5.3%, agregando 66.700 puestos. En contraste, la Manufactura experimentó una reducción del 0.4%, lo que implica una disminución de 3.300 trabajadores frente al mismo periodo del año anterior.
Este panorama laboral presenta una clara desigualdad estructural. Mientras los trabajadores mayores y los sectores de servicios y construcción se benefician del crecimiento, los jóvenes y el sector industrial enfrentan estancamiento o retrocesos. En el contexto peruano, donde el mercado laboral sigue enfrentando presiones por desigualdades de acceso, esta tendencia sugiere que las oportunidades de empleo se concentran en sectores y grupos específicos. Para los jóvenes, especialmente, el crecimiento limitado en su rango de edad indica una brecha en la transición hacia el mercado laboral. El sector industrial, por su parte, podría requerir políticas de reactivación que no solo se centren en crecimiento, sino en inclusión y modernización. Los datos refuerzan la necesidad de que las políticas públicas consideren estas dinámicas, para garantizar que el crecimiento económico no se traduzca solo en cifras, sino en una distribución más equitativa de oportunidades.
