Segun CNBC Markets, los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos han intensificado las diferencias en el rendimiento de empresas tecnológicas, especialmente en el eje de infraestructura de inteligencia artificial. Las victorias de candidatos demócratas en gobernaciones clave han impulsado una postura más rigurosa frente a los proyectos de centros de datos, generando preocupación sobre la capacidad de estos sectores para escalar rápidamente su infraestructura. En Texas, la nueva gobernadora electa, Gina Hinojosa, ha propuesto una moratoria estatal sobre la concesión de nuevos permisos para centros de datos, aunque mantendría la excepción para obras ya en construcción.
El impacto se reflejó directamente en el comportamiento de las acciones. Microsoft y Amazon registraron subidas superiores al 6%, mientras que CoreWeave, proveeduría especializada en infraestructura de IA, cayó alrededor del 10%. Las empresas fabricantes de semiconductores también sufrieron presión: Micron y Nvidia perdieron 7% y 3.17%, respectivamente. Este despliegue de precios se vincula al creciente costo de financiamiento, según James Sullivan, director de investigación fundamental global en JPMorgan. El ancho de las tasas de préstamo ha aumentado notablemente entre empresas de nube emergentes, mientras que las corporaciones de gran escala —como Amazon o Microsoft— cuentan con una diversificación de ingresos que les permite mantener tasas más bajas.
El análisis señala que la valoración actual de las empresas de infraestructura de IA se basa en una escasez creciente de capacidad de suministro. Los inversores perciben que, al haber limitado el crecimiento de nuevas instalaciones, la oferta existente se vuelve más apreciada. Esta tendencia podría reforzarse si las nuevas regulaciones dificultan el avance de proyectos en desarrollo, lo que impactaría directamente en el ritmo de inversión en tecnología. La firma BMI advirtió que una reducción brusca en la construcción de centros de datos y en el gasto por IA podría derivar en una caída superior a lo esperado en el total de inversiones tecnológicas.
Para los inversores peruanos, esta dinámica ofrece una advertencia clave: el crecimiento de tecnologías emergentes no se mide solo por su potencial, sino por la estabilidad de sus modelos financieros y de regulación. Aunque el Perú aún no ha adoptado políticas específicas sobre infraestructura tecnológica, su economía está en proceso de diversificación hacia sectores digitales. Los resultados de EE.UU. ilustran que el entorno regulatorio y financiero puede definir el rumbo de sectores clave. Así, los inversores locales deben evaluar no solo el potencial de una empresa, sino también la sensibilidad de su modelo ante cambios en las condiciones de financiamiento y permisos.
