Según Bloomberg Línea, el valor combinado de los clubes Arsenal y Paris Saint-Germain supera los 9.400 millones de euros (10.700 millones de dólares), según datos de Football Benchmark. Este encuentro no solo marca el cierre de una final de la UEFA Champions League, sino que también simboliza una división en los modelos de gestión del poder dentro del fútbol europeo. Mientras que el PSG es propiedad de Qatar Sports Investments, entidad estatal que ha integrado al club como eje de una estrategia global de imagen y medios, Arsenal opera bajo el modelo de un conglomerado privado estadounidense, Kroenke Sports & Entertainment. Este último controla también ligas de alto rendimiento como la NFL, NBA y NHL, aplicando estructuras más centradas en el negocio deportivo como actividad comercial y de marca.
Los ingresos operativos de los dos clubes se sitúan en niveles semejantes: Arsenal generó 821 millones de euros (961 millones de dólares), mientras que el PSG obtuvo 837 millones (979 millones de dólares). Sin embargo, los gastos asociados al personal revelan una disparidad notable. Arsenal incurrió en 413 millones de euros (483 millones de dólares), frente a los 535 millones (626 millones) del PSG. En términos de resultados, ambos clubes registraron pérdidas, aunque las cifras varían considerablemente: Arsenal sufrió una pérdida antes de impuestos de 1,6 millones de euros (1,9 millones de dólares), mientras que el PSG registró una pérdida de 40,4 millones (47,3 millones). Las pérdidas totales ascienden a 2 millones para Arsenal y 40 millones para el PSG.
El valor agregado de los 32 clubes más influyentes en Europa alcanzó en 2026 los 72.600 millones de euros (82.000 millones de dólares), un crecimiento del 12% en comparación con 2016. Este aumento se atribuye principalmente a la escalada del impacto comercial y audiovisual de los clubes, que ya no son meros entes deportivos, sino activos estratégicos en el ecosistema global de entretenimiento. La Champions League ha evolucionado desde un torneo de fútbol hasta una plataforma de contenidos que genera ingresos a través de transmisiones, patrocinios y mercadotecnia.
Para los lectores peruanos, este panorama refleja cómo el fútbol ha dejado de ser solo un deporte para convertirse en un motor de inversión y generación de riqueza. Aunque el mercado peruano no cuenta con clubes de este nivel, los mismos principios de gestión financiera, estructura de ingresos y valor de marca pueden aplicarse a sectores locales como el deporte, el turismo o las empresas de contenidos. La capacidad de generar valor, incluso en contextos de pérdidas, señala que el éxito no se mide solo por el resultado de un partido, sino por la capacidad de transformar una actividad en un negocio sostenible.
