Según Gestión Tu Dinero, las aseguradoras peruanas ya anticipan una ola de daños por el fenómeno de El Niño, que se intensifica en los próximos meses. El evento climático, ya en curso, ha afectado severamente la pesca y la agricultura, pero su efecto más amplio aún se espera en el periodo comprendido entre finales de 2026 y principios de 2027. En ese tramo, las compañías estiman que las indemnizaciones podrían alcanzar entre S/ 3,500 millones y S/ 5,000 millones. Este monto abarca infraestructuras críticas como represas, centrales hidroeléctricas y redes de transmisión. Aunque La Positiva Seguros prevé desembolsar unos S/ 250 millones en pagos, ese valor representa solo una fracción del total de pérdidas esperadas.
El daño total potencial, sin embargo, supera significativamente las cifras de pagos. De acuerdo con el Banco Central de Reserva (BCP), el impacto del Niño podría alcanzar alrededor de S/ 16,000 millones en 2026, lo que equivale al 0.5% del PBI nacional, y crecer a S/ 16,000 millones en 2027, representando el 0.8% del PBI. Esta cifra no incluye todos los bienes y activos que podrían verse afectados, ya que no toda la infraestructura está bajo cobertura. Además, existe un deducible que debe asumir el usuario, lo cual significa que incluso cuando un bien está asegurado, no se cubren todos sus daños. Este mecanismo limita la eficacia de las pólizas en momentos de crisis climática.
La percepción de riesgo ha aumentado considerablemente. La Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) elevó las probabilidades de que el El Niño costero alcance una magnitud extraordinaria en el litoral peruano. En octubre, la probabilidad subió de 82% a 88%. Para noviembre, pasó de 78% a 85%, y en diciembre, de 70% a 80%. Igualmente, para el El Niño en el Pacífico central, las tasas de intensidad fuerte alcanzaron el 80% en octubre, 85% en noviembre y 83% en diciembre. Estas proyecciones indican una escena climática cada vez más inestable, con mayor riesgo para comunidades costeras y regiones agrícolas.
Para los peruanos, este escenario implica una necesidad urgente de evaluar sus activos y seguros. Muchas familias dependen de actividades agrícolas o pesqueras que, al estar expuestas a eventos climáticos intensos, enfrentan riesgos crecientes. Además, la falta de cobertura integral en infraestructuras clave podría dejar a las comunidades sin apoyo financiero en momentos críticos. La comprensión de estos límites es clave para tomar decisiones informadas sobre protección de bienes, inversión y planificación familiar. En un contexto de cambios climáticos acelerados, el seguro no solo es una opción, sino una estrategia de resiliencia.
