Segun Gestión, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha iniciado preparativos para una posible respuesta ante dos escenarios climáticos asociados al fenómeno El Niño, particularmente en el sector agrícola. La papa, segundo producto agroalimentario en volumen de exportación del país, enfrenta vulnerabilidades directas por variaciones en las condiciones meteorológicas. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) ha señalado que entre agosto y octubre de este año, se presentarán condiciones de lluvias y temperaturas que podrían variar entre normales, inferiores y superiores al promedio.
En las zonas costeras, especialmente en valles de la costa central, el riesgo agrícola será mayor en niveles medios y altos. Allí, donde la producción se realiza bajo riego, el acceso oportuno al agua será clave para garantizar el desarrollo adecuado de los tubérculos. El exceso de temperatura o la escasez de humedad, en función de la etapa fenológica, pueden interferir en procesos críticos como la tuberización y el llenado de los tubérculos. Este escenario también incrementa la posibilidad de plagas como la prodiplosis, la polilla de la papa, la mosca minadora y los gusanos de tierra. Para mitigar estos efectos, los productores deben reforzar el monitoreo fitosanitario y ajustar los ciclos de riego de forma proactiva, evitando así el estrés hídrico y la reducción de calidad en la cosecha.
En contraste, en la sierra norte, el riesgo se mantiene bajo debido a que una parte significativa de las parcelas aún se encuentra en fase de descanso agrícola, preparación de suelos o inicio de la instalación de la nueva campaña. A partir de septiembre y octubre, se esperan avances progresivos en las labores de siembra, lo que podría reducir la exposición al estrés climático en ese territorio. No obstante, la continuidad de condiciones térmicas inestables podría afectar la viabilidad de las rotaciones agrícolas y los tiempos de maduración.
Para los productores peruanos, este panorama evidencia la necesidad de adaptar sus prácticas agrícolas a ciclos climáticos volátiles. El sector de la papa, que representa una parte importante del empleo rural, debe integrar estrategias de manejo hídrico y fitosanitario como parte de su planificación anual. Dado que el clima en el Perú es altamente variable, especialmente en las regiones costeras, las decisiones de siembra y riego deben basarse en datos precisos y actualizados. La colaboración entre instituciones como el Senamhi y los agricultores es clave para fortalecer la resiliencia del sector y garantizar la sostenibilidad a largo plazo.
