Según Gestión, el ministro de Trabajo, Juan Sheput, ha señalado que el fenómeno El Niño podría prolongarse hasta todo el año 2027, lo que afectaría la proyección de un aumento del sueldo mínimo vital (RMV) de S/ 1,230 a S/ 1,300, previsto para la primera mitad de ese año. Este escenario, que incluye una evaluación posterior al FEN, ha impulsado una revisión del compromiso del Ejecutivo para aplicar un segundo ajuste de S/ 70. El ministro destacó que el Gobierno está trabajando en una evaluación multisectorial, ya que sectores como la pesca, la construcción civil y el agro enfrentan riesgos distintos en condiciones climáticas extremas.
La medida de suspensión perfecta, un mecanismo legal disponible, podría ser implementada en empresas directamente impactadas por las condiciones climáticas. Sheput enfatizó que el objetivo no es solo proteger la actividad económica, sino garantizar que los trabajadores no queden en situación de vulnerabilidad. Aunque el dispositivo legal existe, el gobierno no espera actuar en el último momento, sino que prioriza una intervención proactiva. La decisión de aplicar esta suspensión corresponde al ministro de Economía, Elmer Cuba, quien será responsable de evaluar si se debe otorgar un bono a los trabajadores afectados.
El caso del Covid-19 sirve como referencia histórica, ya que en ese periodo se activó la suspensión perfecta, demostrando que el marco legal ya ha sido probado en situaciones de crisis. Esta experiencia permite al Estado diseñar respuestas más ágiles y ajustadas a las realidades locales. Para el lector peruano, el escenario actual plantea una intersección entre condiciones climáticas y políticas laborales. Mientras que el RMV se mantiene en S/ 1,230, el riesgo de que ciertos sectores sean afectados por el El Niño puede generar desequilibrios en la producción y en el empleo. Los trabajadores en zonas rurales o en actividades externas, como la pesca o la agricultura, enfrentan mayores vulnerabilidades. Por ello, es clave que el Estado evalúe no solo el impacto económico, sino también la equidad en el acceso a protección laboral.
La posibilidad de que el IGV se reduzca a 8% de forma permanente en actividades clave como la pesca, la construcción y el agro también debe considerarse, aunque no está confirmada en el texto original. Si se aprueba, podría representar una medida de estabilidad para sectores que operan en entornos sensibles al clima. Sin embargo, cualquier cambio en el impuesto debe ser evaluado con cuidado para evitar efectos adversos en el presupuesto público o en la inflación. En resumen, el El Niño no solo afecta el clima, sino que también desencadena reajustes en el mercado laboral y en las políticas fiscales. Para los peruanos, especialmente en zonas vulnerables, este contexto pone de manifiesto la necesidad de políticas públicas más dinámicas y adaptadas a los riesgos naturales.
