Segun Gestión Tu Dinero, los eventos climáticos han aumentado en frecuencia y intensidad en los últimos años, convirtiéndose en un factor crítico para la estabilidad económica. El Fenómeno de El Niño (FEN) ha demostrado ser un agente de riesgo que impacta directamente a empresas de cualquier tamaño, incluso aquellas que cuentan con cobertura asegurada. Francisco Rodríguez Larraín, presidente de Apecose, resaltó que muchas organizaciones no evalúan adecuadamente el valor real de sus activos, lo que puede llevar a una situación conocida como infraseguro. Esta condición se da cuando el monto asegurado no refleja el valor real del bien protegido, generando una brecha que se amplía con el tiempo.
El profesional destacó que, frente a eventos catastróficos, es esencial declarar el valor expuesto de los activos. Si este valor no se actualiza, en caso de siniestro, la indemnización recibida será insuficiente para cubrir los daños reales. A medida que la inflación afecta los costos operativos, el valor asegurado debe ajustarse de forma periódica. Así, una póliza firmada anualmente o por hasta 18 meses no permite modificaciones en sus cláusulas durante el periodo, lo que pone en evidencia la necesidad de una revisión proactiva, especialmente antes de la renovación del contrato. Este periodo, que puede alcanzar hasta 18 meses, deja sin margen para ajustes si no se actúa con anticipación.
Para el lector peruano, este escenario es especialmente relevante. La mayor parte de las infraestructuras clave —como centros comerciales, almacenes o edificios industriales— aún no están completamente cubiertos por seguros adecuados. Dado que el clima peruano experimenta fluctuaciones extremas, especialmente en zonas costeras y centrales, el riesgo de pérdidas por eventos como lluvias intensas o sequías aumenta. La mayoría de las empresas, sin una evaluación rigurosa de sus activos, podría verse expuesta a una falta de respaldo financiero en momentos críticos. Además, la inflación ha elevado los costos de mantenimiento y operación, lo que exige que los valores asegurados se actualicen constantemente. Ignorar este proceso puede significar que, al enfrentar un siniestro, las compañías no solo no se recuperen, sino que también enfrenten un impacto financiero que comprometa su viabilidad a largo plazo.
En resumen, el FEN no es solo un fenómeno climático. Es un catalizador de riesgos que obliga a que las empresas reevalúen sus estrategias de protección. El seguro no es una opción opcional, sino un pilar de resiliencia económica que debe ser revisado con frecuencia y con precisión.
