Según Gestión, la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) ha analizado la exposición de empresas peruanas al fenómeno El Niño, con base en una encuesta a 179 directivos de distintos sectores productivos. El estudio revela que más de 200 mil puestos de trabajo formales podrían verse impactados por el evento climático, cuya intensidad ha sido clasificada como fuerte, aunque se prevé que en 2026 podría superar esa categoría. Los datos indican que el 40% de los empresarios ya han aumentado sus niveles de inventario de materias primas estratégicas, mientras que el 39% ha implementado mantenimiento preventivo en instalaciones clave como techos, drenajes y almacenes. Además, el 26% ha actualizado o diseñado un plan de continuidad operativa para garantizar la funcionalidad de sus operaciones ante interrupciones.
La Enfen, comisión encargada del estudio nacional del fenómeno, ha reiterado que los líderes deben integrar los pronósticos meteorológicos en sus decisiones estratégicas. Este enfoque permite anticipar riesgos y actuar proactivamente ante posibles desastres. Aunque el 40% de las empresas ya aplica estas medidas, Claudia Sícoli, directora de Economía en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), señala que solo el 40% de las compañías está ejecutando acciones preventivas, lo cual representa una brecha significativa. Ella destaca que los sectores más vulnerables —agroindustrial, textil, pesca, turismo y transporte— serán los que enfrenten mayores impactos económicos, por su dependencia de condiciones climáticas.
Este panorama es particularmente relevante para el mercado peruano, donde la economía se mantiene fuertemente ligada a sectores que dependen de condiciones climáticas estables. Los pequeños y medianos empresarios, en especial, enfrentan mayores desafíos en la adopción de medidas de mitigación, por limitaciones de recursos y visibilidad de riesgos. Aunque el impacto en el empleo formal podría ser medido en cientos de miles de puestos, la recuperación dependerá en gran medida de la rapidez con que las empresas se adapten a escenarios climáticos extremos. Si los planes de continuidad y los inventarios estratégicos no se fortalecen, el efecto podría prolongarse y afectar no solo la producción, sino también la estabilidad laboral en los próximos meses.
Para los peruanos que trabajan en sectores expuestos al clima, este análisis indica que la planificación anticipada no es solo una opción, sino una necesidad. La capacidad de las empresas para anticipar y responder a eventos climáticos extremos, será clave para proteger empleos y mantener la resiliencia del sistema productivo.
