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El Niño y el crecimiento: ¿cómo afecta la economía peruana?
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El Niño y el crecimiento: ¿cómo afecta la economía peruana?

Gestión21 de octubre de 2026Cortesia de Gestión

Según Gestión, el fenómeno climático de El Niño ha dejado de ser un evento aislado y ahora se considera el “nuevo normal” para el Perú. Este patrón climático, que ya se manifiesta intensamente en zonas del norte del país, impacta directamente en la producción y las proyecciones económicas. Expertos de Credicorp Capital han estimado que El Niño resta en total dos puntos porcentuales al crecimiento económico: 0.7 en el año actual y más de un punto en 2026. A pesar de este ajuste, las proyecciones para 2026 se mantienen en 3.2% y para 2027 en 3%, aunque el análisis señala que el sesgo en las estimaciones es bajista. En caso de que las lluvias se prolonguen hasta el tercer trimestre de 2027, el crecimiento del PBI podría reducirse a alrededor del 2%, aunque el especialista aclara que este escenario sería extremo.

El Comité Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) indica que el calentamiento del mar, conocido como El Niño costero, mantendrá una intensidad de “extraordinaria” hasta enero de 2027, tras lo cual disminuirá a “fuerte” hasta principios del otoño de 2026. Este ciclo climático, aunque ineluctable, no elimina la posibilidad de recuperación. Una vez superado el impacto del fenómeno, el crecimiento económico se reactiva a partir del 2028. En ese momento, el respaldo de precios altos en commodities como el cobre y el oro permite una expectativa de crecimiento de al menos 4%, con posibilidad de superar el 4.5% en los próximos cinco años.

Para los peruanos, este panorama evidencia una economía sensible al clima, donde las condiciones naturales no solo afectan la producción agrícola o pesquera, sino que también influyen en las proyecciones de crecimiento. Las pesqueras, en particular, enfrentan mayores desafíos en el norte, donde las condiciones hídricas se ven comprometidas. Esto sugiere que, a medida que el clima se vuelve más predecible en su variabilidad, el sector público podría considerar alivios tributarios para fortalecer la resiliencia de las actividades productivas. El impacto no solo es económico, sino también social, ya que afecta a comunidades que dependen directamente de sus recursos naturales.

En este contexto, el lector peruano debe entender que la economía del país no opera en un vacío climático. Cada evento natural, como El Niño, es un factor que debe ser integrado en las estrategias de planificación. La capacidad de adaptación de los sectores productivos, junto con políticas públicas que prioricen la estabilidad, será clave para mantener un crecimiento sostenido. La esperanza de un crecimiento de 4% o más a partir del 2028 no es solo un dato técnico, sino una señal de que, con el adecuado manejo de riesgos, el Perú puede seguir avanzando.