Segun Gestión Tu Dinero, las empresas peruanas ya están evaluando los impactos de un posible Fenómeno de El Niño de intensidad fuerte, que podría alterar significativamente sus resultados financieros y el valor de sus activos. Este escenario, que se anticipa con alta probabilidad hasta octubre, ha desencadenado una serie de ajustes estratégicos en el sector corporativo. En este contexto, las grandes empresas han comenzado a modelar escenarios de riesgo, mientras que las medianas y pequeñas operan con mayor precaución debido a sus limitaciones en capital y capacidad de gestión de crisis.
La preparación empresarial se centra en la reestructuración de costos, el retraso de inversiones no esenciales y el ajuste de estimaciones contables para reflejar mejor las posibles consecuencias del evento climático. En particular, el deterioro de activos se convierte en una de las principales preocupaciones, especialmente en sectores como pesca, agricultura, manufactura y transporte. En estos casos, una disminución de la actividad económica o la interrupción de la producción podría forzar a las empresas a registrar pérdidas contables, lo cual requiere la revisión del valor de los activos en caso de que su recuperación sea incierta.
Marco Antonio Zaldívar, director de empresas en EY Perú, destacó que las organizaciones están reevaluando sus cadenas de suministro, explorando rutas alternativas de transporte y ajustando niveles de inventario para garantizar la continuidad de sus operaciones. Aunque El Niño es un fenómeno climático conocido desde hace décadas, las empresas han aprendido a identificar sus puntos vulnerables y a implementar estrategias proactivas para mitigar el impacto. El último informe del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) señala que la fase costera del evento se extenderá hasta el próximo verano, con una alta probabilidad de alcanzar una intensidad fuerte durante ese periodo.
Para los empresarios peruanos, este panorama implica una necesidad urgente de fortalecer la planificación financiera y la resiliencia operativa. Los sectores más expuestos, como el pesquero, enfrentan una escasez creciente de recursos hidrobiológicos, lo que afecta directamente sus operaciones. En un contexto donde las condiciones climáticas pueden cambiar rápidamente, los pequeños y medianos negocios deben priorizar la diversificación de fuentes de ingresos y la gestión de inventarios, así como la construcción de alianzas estratégicas para reducir dependencias. La preparación anticipada no solo protege el patrimonio empresarial, sino que también permite mantener la estabilidad de los resultados en momentos de incertidumbre climática.
