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El Niño impacta crecimiento peruano en 2026 y 2027
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El Niño impacta crecimiento peruano en 2026 y 2027

Gestión13 de octubre de 2026Cortesia de Gestión

Según Gestión, el fenómeno de El Niño de magnitud extraordinaria está afectando de forma significativa la producción agrícola y pesquera, especialmente en la costa norte del Perú. Las temperaturas marinas, que se sitúan por encima de los niveles históricos, han generado consecuencias directas en la actividad agropecuaria, con impactos evidentes en la primera mitad del año 2026. Este efecto, según Martin Valencia, gerente de Estudios Económicos del Instituto Peruano de Economía (IPE), implica una reducción de 0.9 puntos porcentuales en el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para 2026 y de 1.2 puntos porcentuales para 2027.

El análisis del IPE considera que estos descensos se deben a la falta de medidas preventivas en infraestructura y gestión rural. En los últimos 50 años, eventos de intensidad similar han provocado una disminución promedio entre 2 y 4 puntos porcentuales en el crecimiento anual del PBI. El caso de 1983, por ejemplo, evidencia una pérdida de 1.5 puntos porcentuales en el sector agropecuario. El instituto ha actualizado sus proyecciones, reduciendo la estimación del crecimiento para 2027 de 3.4% a 3.2%, tras evaluar con cautela las exportaciones y la producción primaria.

A partir del primer semestre de 2027, los efectos del fenómeno no se limitarán al sector primario. Comenzarán a influir en sectores no primarios, como la construcción, el comercio y el transporte, debido a interrupciones en la conectividad y la logística. Estas perturbaciones generarán presiones sobre los precios de alimentos y bebidas, aumentarán la morosidad en el sistema crediticio y podrían frenar el desarrollo del turismo regional.

En el norte del país, donde se concentra la mayor vulnerabilidad, regiones como Tumbes, Piura y Lambayeque enfrentan una situación crítica. Solo el 13% de la población en estas zonas accede a agua potable con el nivel adecuado de cloro, considerado el estándar de seguridad para el consumo humano. Este déficit no solo afecta la salud, sino que también pone en riesgo la productividad rural y la sostenibilidad de las cadenas de suministro.

Para el lector peruano, este escenario revela que las condiciones climáticas extremas no solo impactan la producción, sino que también generan un efecto cascada en la economía nacional. Las regiones costeras, que dependen en gran medida de la agricultura y la pesca, enfrentan una doble presión: una de productividad y otra de acceso a servicios básicos. Esto subraya la necesidad de fortalecer sistemas de alerta temprana, inversión en infraestructura resiliente y políticas públicas que prioricen la preparación ante eventos climáticos. En un contexto de volatilidad, la capacidad de respuesta del sector privado y del gobierno será clave para mantener la estabilidad económica.