Segun Gestión Tu Dinero, el fenómeno de El Niño está generando alertas sobre una posible afectación económica significativa en el Perú, con señales de que las condiciones climáticas actuales podrían superar los patrones históricos. Desde mayo, el calentamiento del océano ha reducido la producción pesquera, mientras que las cosechas agrícolas han registrado caídas notables, lo que ya se refleja en subidas de precios de alimentos básicos. La inflación acumulada en los últimos 12 meses ha alcanzado el 5.25%, su nivel más alto en tres años, lo que indica una presión creciente sobre el poder adquisitivo de los hogares. A medida que se inicia la temporada de lluvias, se prevén inundaciones intensas, especialmente en la costa norte, junto con eventos de huaycos que amenazan zonas rurales y urbanas. En contrapartida, el sur del país enfrentará sequías prolongadas, afectando el suministro de agua y la producción agrícola.
Rímac Seguros ha estimado que el impacto en la producción nacional para este año será de 0.9% del PBI, mientras que para 2027 se proyecta una disminución de 1.1%. En conjunto, la afectación total alcanzaría aproximadamente el 2% del PBI. Augusto Rodríguez, vicepresidente ejecutivo de inversiones de la aseguradora, indicó que entre 2026 y 2027 se perderían alrededor de US$ 7.500 millones en producción. Esta reducción no se limitaría solo a sectores primarios como la agricultura o la pesca, sino que también afectaría a actividades vinculadas a la demanda interna, como el consumo de bienes y servicios. La disminución del empleo y el alza de la inflación podrían debilitar aún más la capacidad de las familias para adquirir productos esenciales, especialmente en comunidades más vulnerables.
Además, un aspecto crítico es el daño a la infraestructura. Aunque el PBI mide la producción de bienes y servicios, el impacto en las redes de transporte, viviendas, servicios públicos y servicios de energía puede ser mucho mayor. Rodríguez destacó que en eventos de El Niño pasados, como el de 2017, las perturbaciones climáticas han causado daños a infraestructura que superan el 2% del valor total. Este dato resalta que los efectos no se quedan en cifras económicas, sino que tienen consecuencias reales en la vida cotidiana. Para los peruanos, esto significa que no solo se verán afectadas las cuentas de los hogares, sino que también podría haber interrupciones en servicios básicos, como electricidad, agua y transporte, especialmente en regiones con vulnerabilidad geográfica.
En un contexto de creciente exposición climática, el país debe evaluar no solo el costo económico de la pérdida de producción, sino también la necesidad de fortalecer sistemas de alerta temprana y de respuestas rápidas ante desastres. Las familias, especialmente las de bajos ingresos, deberán estar preparadas para enfrentar fluctuaciones en el costo de vida, mientras que el gobierno debe priorizar inversiones en infraestructura resiliente.
