Según Gestión Tu Dinero, una encuesta realizada por Interbank revela que el 90% de los peruanos posee conocimiento medio o alto sobre el fenómeno El Niño y sus efectos económicos. Este nivel de conciencia se mantiene a pesar de que el 37% de los hogares ya han sufrido impactos por fenómenos climáticos en los últimos años. La Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) mantiene una alerta intensa, señalando que el calentamiento del océano podría alcanzar niveles extremos hasta enero de 2027.
La preocupación ciudadana es significativa: el 41% de los encuestados expresa una alta ansiedad frente al evento climático, y un 28% estima que las consecuencias serían graves. A pesar de esta alerta, la mayoría no ha adoptado medidas de preparación robustas. En concreto, el 49% ha reducido sus gastos como estrategia para enfrentar una posible crisis. Alex Woodman, vicepresidente de banca retail de Interbank, señala que muchos ciudadanos ya perciben una presión sobre sus ingresos y precios, lo que los lleva a ajustar su consumo.
En cuanto a los recursos de emergencia, casi la mitad de los encuestados afirma que cuentan con ahorros o un fondo específico, aunque en el 50% de los casos este fondo solo cubre hasta un mes de gastos habituales. Esta limitación evidencia una brecha entre la percepción del riesgo y la capacidad real de respuesta financiera.
Al analizar por edad, los adultos entre 46 y 65 años son los que más frecuentemente adoptan medidas de reducción de gastos (52%), mientras que los mayores de 65 años son los que menos lo hacen (41%). Esta diferencia podría deberse a factores como la estabilidad de ingresos, el envejecimiento de la estructura familiar o la menor exposición a cambios económicos cotidianos.
Para los peruanos, especialmente en zonas vulnerables del norte del país, El Niño no solo es un fenómeno climático, sino un desafío financiero que afecta directamente su día a día. Los aumentos en precios de alimentos, servicios y transporte pueden reducir el poder adquisitivo en un contexto ya precario. Aunque el conocimiento sobre el fenómeno es amplio, la falta de fondos estructurados y el bajo nivel de ahorro en casos específicos limitan la capacidad de respuesta ante una crisis. Este panorama sugiere que, en el entorno peruano, la preparación financiera debe ser una prioridad colectiva, no solo para los sectores más afectados, sino para toda la población. La inversión en ahorros, planes de contingencia y estrategias de consumo inteligente puede convertirse en una herramienta clave para mitigar los impactos económicos de eventos climáticos como El Niño.
