CLOSED
S&PNASDAQDOWR2KVIXAAPLMSFTNVDAGOOGLMETAAMZNTSLAAVGOGOLDWTIUSDPEN
Yahoo · 60s · delay ~15min
LIVE
BTCETHSOLXRPADABNBDOGE
CoinGecko · 30s
El Niño en América Latina: de clima a inflación
Mercados

El Niño en América Latina: de clima a inflación

Bloomberg Línea21 de setiembre de 2026Cortesia de Bloomberg Línea

Según Bloomberg Línea, el fenómeno El Niño ya no se limita a afectar condiciones climáticas en América Latina. Su intensificación ha generado una cadena de consecuencias que ahora se extienden a sectores económicos clave como la producción agrícola, el suministro eléctrico y la inflación regional. El banco Citi ha confirmado que el calentamiento del Pacífico ecuatorial alcanzó niveles extremos en septiembre, superando el umbral crítico que define episodios de intensidad máxima. Hasta el 14 de ese mes, las temperaturas superficiales del océano registraron anomalías cercanas a 3 °C, lo que indica una evolución significativa del fenómeno.

El Índice Oceánico de Niño, evaluado por Citi, alcanzó alrededor de 2,3 °C a principios de septiembre, por encima de los 2 °C que definen un Súper El Niño. Este valor se acerca a los máximos históricos observados en eventos anteriores. Además, la agencia NOAA asignó un 75% de probabilidad de que los meses de octubre a diciembre de 2026 registren una intensidad superior a cualquier evento de El Niño registrado desde 1950. La proyección señala que las alteraciones climáticas podrían profundizarse hasta finales de 2026 y principios de 2027, generando condiciones variables: sequías en ciertos regiones, inundaciones en otras y respuestas económicas desiguales entre los países del continente.

La transmisión del riesgo se ha desplazado desde el sector agrícola hacia el mercado de alimentos. El índice mundial de precios alimentarios de la FAO aumentó un 2,5% interanual en agosto, frente al 0,8% registrado en julio. Específicamente, el precio del azúcar subió un 11,3% en el mismo periodo, mientras que los precios internacionales de cereales continúan en aumento. Algunos granos ya exhiben tensiones similares a las registradas durante crisis alimentarias pasadas.

Para el lector peruano, esta evolución es especialmente relevante. El país depende fuertemente de su producción agrícola, tanto para su alimentación interna como para su comercio internacional. Cualquier perturbación climática que impacte las cosechas —como las sequías o las lluvias intensas— puede derivar en escasez, alzas en precios y una presión sobre la inflación. Además, el suministro eléctrico, que también depende de embalses y ríos afectados por lluvias, podría verse comprometido. Esto, a su vez, afectaría la capacidad de producción industrial y servicios esenciales. En un contexto donde ya se observan signos de inflación en productos básicos, el riesgo de El Niño se convierte en una amenaza estructural, no solo ambiental.

La evidencia indica que el fenómeno ya no se mide únicamente en grados de temperatura. Su impacto se siente en el bolsillo de los consumidores, en la estabilidad de las cadenas de suministro y en la capacidad de las economías de adaptarse. El caso peruano debe considerar estas proyecciones como parte de su planificación económica a largo plazo.

El Niño en América Latina: de clima a inflación | Reditua