Segun Gestión, el fenómeno de El Niño de magnitud "extraordinaria" y las lluvias intensas previstas para el próximo año ponen en riesgo el suministro de agua potable para casi 7 millones de personas en Lima y Callao. El Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal) ha activado su plan de emergencia para proteger su infraestructura crítica y mantener el servicio de agua en zona metropolitana. Las condiciones extremas del evento climático podrían provocar huaicos que afecten directamente las plantas de tratamiento, como las de Atarjea y Huachipa.
El enfoque de Sedapal se organiza en tres fases: prevención, atención durante la emergencia y recuperación post-evento. Para mitigar riesgos, se han reforzado las defensas ribereñas, construido gaviones y realizado limpieza y descolmatación en cauces vulnerables. Estas acciones buscan evitar que las inundaciones interrumpan la captación y el tratamiento del agua. Además, el organismo ha previsto la instalación de 48 equipos de bombeo y la perforación de 70 pozos de reemplazo, con el objetivo de aumentar las fuentes subterráneas de agua y diversificar los recursos hídricos en caso de escasez.
La estrategia también incluye mantenimiento preventivo de todas las unidades clave: plantas de tratamiento, pozos, estaciones de bombeo y redes de distribución. Se prioriza la reducción de pérdidas por fugas, mediante el control de presiones y la disponibilidad constante de maquinaria y equipos. Estas medidas buscan garantizar que el sistema pueda operar incluso bajo condiciones adversas.
Para los habitantes del Perú, especialmente en zonas costeras y de suelos vulnerables como Lima y Callao, este escenario representa un riesgo real. Muchos barrios dependen de redes de agua que, por su antigüedad, pueden no estar diseñadas para enfrentar eventos climáticos extremos. El caso de Sedapal evidencia la necesidad de inversiones continuas en infraestructura y planes de gestión proactiva. Aunque el sistema actual ha implementado medidas robustas, el crecimiento poblacional y el cambio climático exigen políticas públicas que no solo anticipen crisis, sino que también fortalezcan la resiliencia de los servicios básicos. En un contexto donde la disponibilidad de agua es un derecho fundamental, la preparación de instituciones como Sedapal es clave para proteger la estabilidad de millones de peruanos.
